El 7 de agosto de 2025 entraron en vigor los aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a productos provenientes de más de 90 países, incluyendo varias naciones de América Latina. Según el mandatario, la medida busca proteger la industria estadounidense, generar empleo y aumentar los ingresos fiscales, alegando que otros países habían sacado ventaja de EE.UU. durante décadas.
Los aranceles son impuestos que gravan la importación de mercancías y deben ser abonados por la empresa importadora cada vez que el producto cruza la aduana. Normalmente, se aplican como un porcentaje del valor del producto, y el costo adicional puede ser absorbido por la empresa o trasladado al consumidor.

Históricamente, los aranceles se aplicaban a productos específicos para proteger sectores concretos de la industria nacional, pero la estrategia de Trump ha reavivado esta práctica a gran escala, generando tensiones comerciales y afectando relaciones históricamente estables con países aliados.
En Latinoamérica, México y EE.UU. acordaron prorrogar hasta noviembre el arancel del 25% sobre productos no cubiertos por el T-MEC, mientras que Brasil es el país más afectado, con aranceles de hasta 50% sobre sus exportaciones, aunque algunos productos como petróleo, aviones y jugo de naranja quedaron exentos. Otros países de la región enfrentan aranceles de entre 10% y 18%, dependiendo del caso.
Más allá de la economía, Trump ha utilizado los aranceles con fines estratégicos. Por ejemplo, los impuestos sobre México y Canadá están vinculados a control migratorio y de drogas, mientras que los de China buscan presionar sobre el envío de fentanilo. Recientemente, anunció aranceles del 50% sobre productos de India, en respuesta a compras de petróleo ruso, con vigencia prevista desde el 27 de agosto, salvo que India modifique su política comercial.
En términos generales, la medida de Trump reemplaza parcialmente la diplomacia tradicional por la amenaza arancelaria, buscando que los países se adapten a sus objetivos políticos y comerciales. La Unión Europea, Japón y Canadá también han sido afectados, con aranceles que oscilan entre el 15% y el 35%, acompañados de compromisos de inversión en EE.UU.
Actualmente, la amenaza arancelaria sobre México y China se mantiene con prórroga hasta noviembre, mientras que los impuestos sobre India continúan hasta el 27 de agosto. La estrategia ha generado un fuerte impacto en productos específicos de distintos países y sigue siendo un instrumento central de la política comercial del mandatario estadounidense.
