La crisis en el sector de la construcción se profundiza: el 70% de los empresarios del rubro registraron una caída en la actividad durante el último año, según un informe reciente del Estudio de Opinión Construya (EOC), que consultó a más de 500 representantes de empresas del país entre fines de marzo y abril.
El escenario no es nuevo, pero sí se agravó. A lo largo de 2024, la suspensión de la obra pública por parte del gobierno nacional, el fuerte incremento en los costos de materiales y mano de obra, y la pérdida del poder adquisitivo de la población impactaron de lleno en la industria. A esto se suma un factor estructural: la incertidumbre cambiaria, que dificulta la planificación y desalienta nuevas inversiones.

Caídas generalizadas y expectativas divididas
Según el relevamiento, solo el 17% de los encuestados aseguró haber mantenido su nivel de actividad, mientras que apenas un 14% reportó una mejora. Entre quienes señalaron una baja, la mayoría identificó caídas superiores al 20% interanual, mientras que un grupo significativo las ubicó entre el 10% y el 20%.
En cuanto a expectativas, el panorama muestra matices: el Indicador de Expectativas Construya (IEC) refleja una visión moderadamente optimista a nivel nacional para los próximos 12 meses, aunque las perspectivas no son uniformes en todo el país. En la Región Buenos Aires, por ejemplo, un 45% de los encuestados espera una mejora en la actividad, pero un 29% anticipa una caída.
Principales obstáculos del sector
Entre las principales dificultades señaladas, el alto costo de construcción encabeza el listado con un 26% de respuestas. Le siguen la incertidumbre por el tipo de cambio (15%), la caída de la demanda (14%) y la falta de financiamiento y escasez de mano de obra calificada (8%).
Además, el acceso al financiamiento continúa siendo limitado: un 30% de las empresas consultadas declaró operar únicamente con fondos propios, y un 24% directamente no utiliza herramientas financieras para sus proyectos.
El escenario actual deja en evidencia una industria golpeada por la política económica, las restricciones crediticias y la falta de previsibilidad, factores que afectan tanto a grandes desarrolladores como a pequeños y medianos empresarios del rubro.
