Suba de aranceles de EE.UU: impacto acotado en Mendoza y posible beneficio interno
El gobierno de Estados Unidos amplió los aranceles del 50% sobre acero y aluminio para incluir 407 productos derivados, entre ellos sillas para bebés, maquinaria pesada, turbinas de viento, muebles y vagones. Aunque la medida busca proteger la industria estadounidense, especialistas señalan que su impacto en Mendoza será limitado y, en algunos casos, podría resultar beneficioso para el mercado interno.
En la provincia, pocas empresas trabajan con acero y aluminio y están acostumbradas a manejar impuestos de este tipo, lo que reduce el riesgo de efectos negativos profundos. Entre las compañías locales más relevantes se encuentran ACSA Mining, Tassaroli, Flour Service y Himan Aceros.
Desde el sector privado, se advierte que los productos destinados a exportación hacia Estados Unidos podrían perder competitividad. Sin embargo, esto podría generar un excedente de bienes que se destinarían al consumo local, lo que favorecería una eventual baja de precios.
El escenario también se inscribe en un contexto de negociaciones internacionales. Argentina cerró 2024 con un superávit comercial de 229 millones de dólares con Estados Unidos, y el nuevo esquema de aranceles se interpreta como una estrategia de presión de Washington para renegociar impuestos y acuerdos comerciales. Una salida posible, según autoridades locales, sería avanzar hacia un tratado de libre comercio que elimine barreras arancelarias de manera recíproca.
Si bien Mendoza no depende de manera significativa de las exportaciones de acero y aluminio a EE.UU., a nivel nacional el aumento de aranceles podría redefinir la estrategia comercial argentina y requerir ajustes en las políticas de exportación.
El impacto directo en la provincia se mantiene bajo control, y algunos actores del sector incluso consideran que la medida podría resultar positiva para el consumo interno al generar un sobrestock de productos.