El mercado financiero argentino mostró un fuerte movimiento hacia instrumentos en pesos, un fenómeno que algunos especialistas llaman un regreso del carry trade. En la primera licitación de deuda en pesos del año, el Tesoro renovó casi todos los vencimientos disponibles, absorbiendo $5,81 millones y elevando las tasas de LECAP a 3,39% mensual, equivalentes a un rendimiento de casi 50% anual.
Los bancos, que contaban con títulos TAMAR a tasa variable, renovaron solo una parte y dirigieron el resto hacia las LECAP, acortando el perfil de sus compromisos financieros. Mientras tanto, los bonos dollar linked mostraron escasa demanda, con propuestas muy limitadas para los vencimientos de febrero y nulos interesados para los de marzo.

Este movimiento refleja un mercado más cortoplacista, con los inversores priorizando los rendimientos en pesos por encima de la exposición al dólar. La estrategia contribuyó a que el tipo de cambio mayorista bajara $4, a 1.453 pesos, mientras que el Banco Central adquirió USD 187 millones, consolidando la estabilidad de la divisa.
El efecto sobre la liquidez fue inmediato: la apuesta a instrumentos en pesos reduce la cantidad de dinero disponible para consumo, aunque asegura el control del dólar. Analistas señalan que, si se mantiene este ritmo de compras, el Banco Central podría sumar hasta USD 10.000 millones a sus reservas hacia finales de septiembre.
En paralelo, los mercados bursátiles y de bonos mostraron movimientos mixtos. La Bolsa cerró con bajas significativas en la mayoría de los papeles líderes, mientras que los bonos soberanos se mantuvieron equilibrados, afectados por las altas tasas en pesos y la volatilidad internacional.



