El comercio exterior del vino argentino comenzó 2026 con señales mixtas. De acuerdo con cifras preliminares del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), durante febrero se exportaron 154.770 hectolitros, lo que marcó un incremento del 8,5% frente al mismo mes de 2025.
A pesar de ese repunte en los despachos, los ingresos generados por esas ventas fueron menores. El valor FOB totalizó US$45,9 millones, lo que representó una disminución del 7,6% interanual, una tendencia asociada a la caída del valor promedio de los productos exportados.
Si se observa el primer bimestre del año, las ventas externas combinadas de vino y mosto alcanzaron US$107,3 millones, lo que significó una leve mejora del 2,3% respecto al mismo período del año anterior. En ese total, el vino concentró US$86,4 millones, mientras que el mosto concentrado mostró una dinámica mucho más fuerte al sumar US$20,9 millones, con un crecimiento del 26,4%.

En cuanto a la composición de las exportaciones, el informe del INV destaca un cambio relevante: el vino a granel registró un fuerte aumento y creció 57,2% en volumen en lo que va del año. En contraste, el vino fraccionado, que suele tener mayor valor agregado y mejores precios, tuvo una leve retracción del 3%.
Durante febrero, los principales destinos del vino argentino fueron Reino Unido, Estados Unidos y Brasil, mercados que concentraron la mayor parte de los envíos. También se ubicaron entre los compradores destacados Canadá y Alemania.
Aunque los datos corresponden al panorama nacional, tienen un impacto directo en Mendoza, que produce cerca del 70% del vino argentino y concentra la gran mayoría de las exportaciones del sector. En un escenario de consumo interno debilitado, la evolución de la demanda externa será determinante para el desempeño de la principal economía regional de la provincia.



