Los mercados internacionales volvieron a reaccionar con fuerza ante el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente. En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó la posibilidad de “apoderarse del petróleo de Irán”, lo que generó un fuerte impacto en los precios del crudo y en los principales índices financieros.
Como consecuencia directa de esta tensión, el barril de petróleo Brent trepó por encima de los 114 dólares, mientras que el WTI superó la barrera de los 100 dólares, impulsado por el temor a interrupciones en el suministro global. La escalada del conflicto y las amenazas sobre infraestructuras energéticas clave alimentaron la incertidumbre en los mercados.

El nerviosismo también se trasladó a Asia, donde las principales bolsas cerraron con fuertes caídas. El índice japonés Nikkei llegó a perder cerca de un 3%, mientras que otros mercados relevantes de la región también registraron retrocesos en una jornada marcada por la volatilidad.
En este escenario, crecen las preocupaciones por una eventual crisis energética a nivel global. Analistas advierten que, si el conflicto se profundiza, el precio del petróleo podría seguir en alza y generar efectos en cadena sobre la inflación, el comercio y la actividad económica mundial.



