La producción de acero crudo en Argentina exhibió en noviembre de 2025 una leve recuperación mensual y un fuerte crecimiento en la comparación interanual, de acuerdo con el último informe difundido por la Cámara de la Industria del Acero. El volumen total alcanzó las 374.900 toneladas, superando en 0,4% a octubre y en 10,7% al mismo mes del 2024.
El desempeño del sector se dio en un escenario heterogéneo, con contrastes entre los distintos rubros demandantes de acero, algunos de los cuales continúan mostrando señales de debilidad estructural.
Hierro primario: leve mejora mensual, fuerte retroceso interanual
Durante noviembre, la producción de hierro primario se ubicó en 214.900 toneladas, lo que representó un incremento del 0,2% respecto de octubre de 2025, pero una caída del 21,6% en comparación interanual frente a noviembre del año anterior. Este dato refleja las dificultades persistentes en la cadena básica de producción, pese a la estabilidad mensual.
Laminados: caída mensual y leve suba interanual
En cuanto a los laminados terminados, la producción total —que incluye planos y no planos— alcanzó las 334.300 toneladas, con una baja del 1,1% frente al mes anterior y una suba interanual del 0,7%. La evolución muestra una demanda todavía contenida, especialmente en sectores vinculados al consumo y la obra pública.
Dentro de este segmento, los planos laminados en frío registraron uno de los descensos más marcados: se produjeron 82.800 toneladas, un 30,9% menos que en octubre de 2025 y un 10,6% por debajo de noviembre de 2024, evidenciando una retracción significativa en productos de mayor valor agregado.

Sectores demandantes: panorama dispar
La construcción continúa siendo uno de los eslabones más débiles. Los despachos de cemento de noviembre reflejaron una caída del 13,7% mensual y una baja interanual del 4,2%, sin señales claras de recuperación sostenida.
El sector automotor profundizó su retroceso: la producción de vehículos cayó 19,6% respecto de octubre y 29,3% en la comparación interanual. En el acumulado de once meses de 2025, la actividad mostró una baja del 0,9% frente a 2024.
Por su parte, la maquinaria e implementos agrícolas cerró 2025 con una tendencia a la desaceleración, aunque el balance anual resultó levemente superior al del año previo. Las proyecciones para 2026 se apoyan en la posibilidad de una mayor estabilidad económica y una buena cosecha.
Los sectores vinculados al consumo masivo, como la línea blanca, finalizaron el año en un escenario crítico, caracterizado por caída de volúmenes, sobreoferta y presión importadora. La expectativa de recuperación para 2026 depende en gran medida de la normalización del crédito y la mejora del ingreso real.
Energía y expectativas para 2026
En contraste, el sector energético cerró 2025 con una demanda de acero en ascenso, impulsada por los proyectos asociados a Vaca Muerta y la puesta en marcha de nuevas obras de transporte de hidrocarburos que permitieron aliviar los cuellos de botella del sistema. Para 2026, se espera el lanzamiento de nuevos proyectos, aunque la presión de importaciones podría afectar la provisión local de insumos de acero.

