Aun con tasas de interés moderadas, el plazo fijo mantiene su lugar como una de las alternativas más usadas para quienes buscan un rendimiento previsible y sin riesgos. La clave, señalan los especialistas, está en comparar propuestas y elegir el canal que ofrezca mejores condiciones.
En el escenario actual, la mayoría de los bancos incentiva la operatoria digital. Las entidades suelen pagar tasas más altas a quienes constituyen el plazo fijo por homebanking, una estrategia orientada a reducir costos operativos y fomentar el uso de plataformas online.

Según el simulador del Banco Nación , una inversión de $450.000 a 30 días permite obtener resultados distintos según el canal elegido. En la modalidad presencial, la tasa nominal anual es del 20,50%, lo que se traduce en $7.582,19 de intereses y un monto final de $457.582,19.
En cambio, si la operación se realiza por canal virtual, la TNA asciende al 22,50% y la TEA al 24,98%. En ese caso, los intereses alcanzan los $8.031,92, llevando el total a cobrar al vencimiento a $458.031,92, una diferencia que, aunque pequeña, resulta relevante en plazos cortos.
Más allá de los números, el plazo fijo sigue siendo valorado por su simplicidad y previsibilidad. No genera sobresaltos, inmoviliza el dinero por un período definido y ofrece un rendimiento conocido de antemano. Sin embargo, frente a la inflación, muchos analistas advierten que su utilidad es más defensiva que rentable, especialmente para quienes buscan preservar capital en el corto plazo.



