El inicio de 2026 trajo un respiro para el sector vitivinícola: las exportaciones crecieron 17,9% en volumen, impulsadas principalmente por los vinos a granel, que aumentaron un 59,1%. Los blancos sin fraccionar lideraron la suba, con un crecimiento de 688% respecto a enero del año pasado.
El avance se concentra en los vinos genéricos, mientras que los varietales sin fraccionar apenas mostraron un incremento marginal. Aunque no se alcanzan los niveles récord de 2020, los volúmenes exportados se acercan a los de 2021, un año destacado para las ventas externas.
Los genéricos, pese a su bajo precio unitario —alrededor de 30 centavos de dólar por litro—, ayudan a reducir los stocks y estabilizar los precios internos. La demanda internacional se mantiene firme, con mercados como Alemania, España y República Checa comprando blancos a granel para sus propias marcas o blends.

Por su parte, las exportaciones de mosto también mostraron un repunte en enero, con un aumento de 37,5% frente al mismo mes de 2025. Sin embargo, el volumen aún se mantiene por debajo de las 100.000 toneladas promedio históricas, y las expectativas dependen de la cosecha del hemisferio norte en septiembre.
A nivel local, la cosecha enfrenta incertidumbre: no hay un precio definido para la uva y muchas bodegas no están realizando compras, o la materia prima llega sin valor asignado. Algunas empresas ofrecen comprar uvas criollas a $220, pero el pago se efectuaría recién en octubre, y los Malbec no están siendo adquiridos.
A pesar de este panorama, el sector observa signos de recuperación en el consumo de vino y confía en que la situación mejorará a medida que el mercado se estabilice. El desafío ahora es lograr que las bodegas fijen precios y compren la materia prima necesaria para sostener la producción.
