La industria textil argentina atraviesa una profunda crisis textil marcada por la caída de la producción, el desplome del consumo interno, la pérdida de empleo registrado y el cierre de cientos de establecimientos productivos. Según datos difundidos por la Fundación Pro Tejer, el sector perdió 22.156 puestos de trabajo en poco más de dos años y registra niveles críticos de utilización de su capacidad instalada.
El último Boletín Económico Sectorial de la entidad reveló que la industria textil sufrió una caída del 23,3% interanual en marzo y del 31,3% en comparación con los niveles de 2023. En paralelo, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió un 8,9% interanual y un 22% respecto a marzo de 2023.
Máquinas paradas y menor actividad
Uno de los indicadores más preocupantes es el bajo nivel de actividad en las fábricas. Durante marzo, la capacidad instalada del sector operó apenas al 40,2%, mientras que en el primer trimestre del año 7 de cada 10 máquinas permanecieron paradas en los establecimientos productivos.
Desde la entidad señalaron que el sector enfrenta un escenario complejo por la combinación de caída del consumo, apertura importadora, aumento de costos y dificultades para sostener la actividad productiva.
Empleo en retroceso y cierre de empresas
La situación también impacta de lleno en el mercado laboral. El informe destaca que el sector de textil, confecciones, cuero y calzado lidera la caída del empleo asalariado privado registrado en Argentina, con una reducción del 18% desde diciembre de 2023.
La pérdida acumulada alcanza los 22.156 empleos, convirtiéndose en la mayor baja entre todos los sectores de la economía, incluso por encima de la registrada por la construcción.
A su vez, la estructura empresaria continúa reduciéndose. Desde diciembre de 2023 desaparecieron 803 establecimientos productivos registrados, lo que representa una caída del 13% del total de empresas del sector. Los segmentos más afectados son los vinculados a la indumentaria, así como también las actividades relacionadas con cuero y calzado.

Récord de importaciones y caída de insumos
Mientras la actividad local se retrae, las importaciones de indumentaria muestran una tendencia opuesta. Durante el primer cuatrimestre del año, las compras externas de prendas terminadas crecieron un 79% en volumen, alcanzando las 23.482 toneladas, mientras que las importaciones de confecciones aumentaron un 55%.
En contraste, las importaciones de hilados y tejidos, insumos clave para la producción nacional, continúan disminuyendo debido a la menor actividad industrial.
Según los analistas de la Fundación Pro Tejer, la combinación de apreciación cambiaria y desregulación comercial convirtió a Argentina en un mercado receptor de excedentes externos, desplazando a la producción local y profundizando la crisis sectorial.
Inversión tecnológica en mínimos históricos
Otro dato que genera preocupación es el retroceso de la inversión. La importación de bienes de capital destinados al sector cayó un 43% interanual durante el primer cuatrimestre y acumula una baja del 65% respecto de 2023.
De mantenerse esta tendencia, desde el sector advierten que 2026 podría convertirse en uno de los peores años en materia de modernización tecnológica, afectando la competitividad futura de la industria.
Precios rezagados y ventas en caída
A pesar de los aumentos de costos, el rubro de prendas de vestir y calzado continúa registrando una de las menores variaciones de precios de toda la economía. En abril de 2026, los precios del sector aumentaron un 12,7% interanual, muy por debajo de la inflación general, que alcanzó el 32,4%.
Empresarios del sector sostienen que las dificultades para trasladar los incrementos de costos a los precios finales obligan a muchas compañías a vender por debajo de sus costos para sostener liquidez y reducir stock acumulado.
En ese sentido, una encuesta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) reveló que 9 de cada 10 empresas no logra trasladar siquiera la mitad del aumento de los costos salariales a los precios. Incluso, la mitad de las firmas consultadas aseguró no haber trasladado ningún incremento.
Las ventas de indumentaria tampoco muestran señales de recuperación. Durante el bimestre marzo-abril registraron una caída del 7% interanual y acumulan dos años consecutivos de retroceso por la falta de demanda.
Reclamo por medidas urgentes
Frente a este panorama, desde Pro Tejer advirtieron que la continuidad de esta situación no solo afecta la coyuntura económica, sino también las capacidades productivas de largo plazo.
La entidad alertó que mantener las máquinas detenidas durante períodos prolongados implica la pérdida de empleo calificado, inversión acumulada, conocimientos productivos y entramados empresariales que pueden demandar años para reconstruirse.
Por ello, reclamaron la implementación urgente de medidas de competitividad, alivio fiscal y acceso al financiamiento productivo, con el objetivo de evitar que la destrucción de capacidades industriales se vuelva irreversible.

