Este 2024, se celebra el medio siglo de una de las películas más icónicas de la historia del cine: Chinatown (1974). Dirigida por Roman Polanski, escrita por Robert Towne y protagonizada por Jack Nicholson y Faye Dunaway, esta obra maestra del cine negro obtuvo 11 nominaciones a los Premios Oscar, consolidándose como un clásico absoluto.
Todo comenzó en 1971, cuando el productor Robert Evans, entonces jefe de producción de Paramount Pictures, buscaba su próximo gran proyecto. Aunque inicialmente quería adaptar El gran Gatsby, Robert Towne propuso escribir una historia original: un thriller noir ambientado en el Los Ángeles de 1937. El productor aceptó la idea, que cobró vida con un guion denso y complejo que retrataba corrupción política, disputas por el agua y tragedias personales.
El personaje principal, J. J. Gittes, un detective privado interpretado magistralmente por Jack Nicholson, se encuentra atrapado en una red de engaños que lo llevará al corazón de un escándalo relacionado con el recurso más vital: el agua. Inspirada parcialmente en las verdaderas "guerras del agua" de California, la película combina elementos históricos y ficción para crear un relato tan fascinante como escalofriante.
La producción estuvo plagada de tensiones. Polanski y Towne chocaron sobre el enfoque del final de la historia: mientras el guionista buscaba un desenlace más literario, Polanski optó por un clímax trágico que finalmente prevaleció. Este desenlace, sombrío y demoledor, se ha convertido en uno de los más recordados del cine.
Faye Dunaway, en el papel de Evelyn Mulwray, también protagonizó enfrentamientos legendarios con Polanski. Su relación en el set fue tan tumultuosa que se ha convertido en parte del mito de la película, incluyendo un incidente en el que la actriz arrojó un vaso de orina al director tras una discusión.
La fotografía, a cargo de John A. Alonzo, capturó la esencia de Los Ángeles de los años 30 con un estilo visual que mezclaba realismo y sofisticación, mientras la banda sonora de Jerry Goldsmith aportaba una melancolía que resonó profundamente con el público.
Chinatown no solo fue un éxito crítico y comercial en su época, sino que redefinió el género del cine negro, actualizándolo para una nueva generación. La complejidad del guion de Towne, la dirección magistral de Polanski y las actuaciones inolvidables de Nicholson y Dunaway la han convertido en una referencia obligada para cineastas y amantes del cine.

A 50 años de su estreno, Chinatown sigue siendo una película que desafía y cautiva, un testimonio del poder del cine para explorar las sombras más profundas de la condición humana. Como dijo Polanski: "Sabía que, para ser especial, Chinatown no podía tener un final feliz". Y lo logró.



