La industria audiovisual argentina enfrenta un momento de tensión máxima ante el inicio del debate parlamentario por la reforma laboral. La Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (Fipca) presentó una petición formal ante el Congreso Nacional, respaldada por más de 800 firmas de renombre internacional, entre las que destacan el director español Pedro Almodóvar, el productor Adrián Suar y cineastas como Marcos Carnevale. El documento advierte que los artículos 210 y 211 del proyecto legislativo representarían un “apagón audiovisual”, al eliminar las fuentes históricas de financiamiento del INCAA y dejar su operatividad sujeta a la discrecionalidad presupuestaria del Poder Ejecutivo.
La principal preocupación radica en la propuesta de suprimir el impuesto del 10 por ciento sobre las entradas de cine —vigente desde hace seis décadas— y otros gravámenes que actualmente sostienen al organismo de forma autárquica sin depender directamente del presupuesto nacional. Desde la Fipca señalan que el financiamiento público no es un gasto, sino una inversión en una industria de alto valor agregado que genera empleo genuino y exporta cultura al mundo. "La producción audiovisual no es una actividad decorativa, sino una industria que compite en mercados globales", afirmó Ignacio Rey, presidente de la entidad, remarcando que el apoyo estatal al INCAA es el estándar en todos los países que lideran la producción de contenidos.
La petición subraya que despojar al INCAA de su autonomía financiera pondría en riesgo no solo la creación de nuevas películas, sino también la continuidad de un ecosistema que atrae inversiones extranjeras y desarrolla talento técnico especializado en provincias como Mendoza. Mientras el Senado comienza a discutir los cambios propuestos en la ley, la comunidad cinematográfica insiste en que el modelo de fomento actual es vital para la identidad nacional y la soberanía cultural. La advertencia es clara: sin un fondo de fomento específico y protegido, la capacidad de Argentina para competir en la economía global de contenidos se verá limitada significativamente.



