Transformó la gastronomía y su legado sigue vigente en cada cocina del país. Su historia es la de una pionera que logró lo impensado: llevar la pasión por la cocina a todos los hogares.

Los inicios de una leyenda
Nacida el 29 de junio de 1896 en La Banda, Santiago del Estero, enfrentó la adversidad desde muy joven. Tras la muerte de su padre, su madre la llevó a la capital provincial, donde aprendió a cocinar ayudando en la pensión familiar. Fue en ese entorno donde nació su pasión por la cocina, perfeccionando recetas tradicionales como empanadas, pastelitos y guisos criollos.
Su vida tomó un giro inesperado cuando, a los 15 años, escapó de un matrimonio arreglado para refugiarse en una estancia. Allí conoció a su primer esposo, Oscar Gandulfo, con quien se trasladó a Buenos Aires.
Su vida dio un vuelco definitivo cuando, en 1928, vio un anuncio de la Compañía Primitiva de Gas, donde buscaban mujeres para enseñar a usar las nuevas cocinas a gas. Su carisma y talento natural hicieron que sus clases se convirtieran en un verdadero éxito. Las asistentes no solo querían aprender sobre los electrodomésticos, sino también sobre las recetas que ella preparaba con tanta destreza.

El nacimiento de un fenómeno mediático
En los años 30, ya era una figura reconocida. Publicaba recetas en la revista El Hogar y, con el tiempo, su fama se expandió a la radio. Trabajó en Radio El Mundo y Radio Belgrano durante más de 25 años, estableciéndose como una referente en los hogares argentinos.
El gran salto llegó en 1951, cuando la televisión aterrizó en la Argentina. Fue una de las primeras en cocinar en vivo, conquistando a la audiencia con su estilo claro, seguro y accesible.
"Espero que ustedes la prueben y después me comuniquen el resultado, que también a mí me gusta saber cómo les resultan", solía decirle a sus seguidoras. Sin redes sociales, las devoluciones llegaban por cartas y llamadas telefónicas, que su secretaria respondía una por una.

El libro que cambió la historia de la gastronomía argentina
En 1934, publicó la primera edición de su emblemático "Libro de Doña Petrona", que reunió más de 1.000 recetas y se convirtió en un bestseller absoluto. Este manual no solo enseñaba a cocinar, sino también a administrar la despensa, a reutilizar sobras y a preparar menúes sofisticados con ingredientes accesibles.

El impacto de su trabajo trascendió la cocina. Fue mentora de varias generaciones de cocineras como Choly Berreteaga, Blanca Cotta y Chichita de Erquiaga, quienes siguieron sus pasos en los medios.

Un legado que perdura
Fue más que una cocinera: fue una maestra, una innovadora y una precursora de la comunicación gastronómica. Junto a su inseparable ayudante, Juanita, acompañó a los hogares argentinos por décadas, dejando una huella imborrable en la cultura culinaria del país.
El 6 de febreo de 1992, a los 95 años, falleció en su casa de Olivos. Su memoria sigue viva en sus recetas, en los recuerdos de quienes la vieron cocinar y en su influencia en la gastronomía argentina.
Actualmente, su nombre es más que un recuerdo: es sinónimo de tradición, pasión y legado culinario.



