En la última gala de Gran Hermano (Telefe), conducida por Santiago del Moro, la casa más famosa de Argentina recibió a una nueva participante. Katia, conocida como “La Tana”, entró como reemplazo de Keila Sosa, quien fue expulsada por decisión de la producción debido a su constante descontento y quejas sobre la estadía.
El ingreso de Katia no pasó desapercibido. Llegó en moto, acompañada por una caravana de motoqueros que la escoltaron desde el estudio. Oriunda de La Matanza, Katia tiene 33 años, es madre soltera de una adolescente y combina varios trabajos para salir adelante: es delivery, tatuadora, peluquera y vendedora de medias.
La nueva participante sorprendió al conductor al mostrarle un tatuaje que tiene en su torso. “Es mi ojo, pero también representa a Gran Hermano”, dijo, revelando que lleva años soñando con entrar al reality. “Voy a ganar, voy por todo”, aseguró con confianza antes de cruzar la puerta giratoria.
El recibimiento de los demás jugadores fue cálido y lleno de entusiasmo. Algunos incluso pensaron que podría tratarse de La Tora, una exparticipante del ciclo. Katia, por su parte, aprovechó para presentarse y compartir detalles de su vida, destacando que representa “a la gente humilde” que lucha día a día por cumplir sus sueños.
Con plenos derechos para competir en el reality, Katia llega en un momento crucial tras las eliminaciones de Luca, por votación del público, y Brian, quien fue expulsado por decisión del líder Giuliano y regresó a la casa el domingo. Su presencia promete ser un nuevo aire en el juego, donde los desafíos y las estrategias están más activos que nunca.



