La plataforma de streaming Netflix sumó a su catálogo Elize: Sombras de una mujer, un thriller psicológico de 91 minutos de duración que se posicionó rápidamente entre las producciones más vistas de la oferta digital. Dirigido por Felipe Vellas y con guion de Raphael Montes junto a Mariana Torres, el largometraje brasileño reconstruye desde la ficción uno de los casos policiales más perturbadores y mediáticos de la última década en Latinoamérica. La trama se enfoca en el deterioro del vínculo matrimonial entre Elize y el empresario Marcos Matsunaga, que culminó con el asesinato y desmembramiento del hombre en mayo de 2012.
La historia real tuvo lugar en la ciudad de São Paulo y comenzó a gestarse cuando Elize Araújo Giacomini conoció al heredero de la compañía alimentaria Yoki mientras trabajaba como acompañante. Tras divorciarse de su primera esposa, el millonario contrajo matrimonio con ella, iniciando una etapa de lujos que con los años derivó en sospechas de infidelidad. Luego de contratar a un detective privado y confirmar que su pareja mantenía un vínculo extramatrimonial, la mujer protagonizó una violenta discusión dentro del departamento familiar al recibir las pruebas fotográficas, desencadenando el trágico desenlace mediante un disparo en la cabeza.
Posteriormente al homicidio, la agresora descuartizó el cuerpo del empresario, distribuyó los restos en bolsas plásticas y los trasladó en varias valijas hacia una zona boscosa en las afueras de la ciudad. Aunque inicialmente sostuvo ante las autoridades y los medios que su esposo había desaparecido de forma voluntaria, los registros de las cámaras de seguridad del edificio resultaron determinantes para desarmar su coartada. En las imágenes se observaba el ingreso del hombre al departamento sin un egreso posterior, además de captar los movimientos de la mujer transportando el equipaje.
En el plano judicial, el proceso contra la imputada concluyó en diciembre de 2016 cuando fue declarada culpable por homicidio calificado y ocultación de cadáver. Aunque inicialmente recibió una pena superior a los 18 años de prisión, el Tribunal Superior de Justicia de Brasil redujo su condena a 16 años y 3 meses al considerar que su confesión espontánea colaboró con el esclarecimiento de la causa. En mayo de 2022, tras cumplir diez años de reclusión efectiva, la mujer accedió al beneficio del régimen abierto previsto por la legislación de su país, manteniéndose desde entonces alejada de la vida pública mientras la hija de la pareja permanece bajo el resguardo de la familia paterna.




