El momento cumbre de una película de terror lo protagoniza, siempre, la misma frase: basado en hechos reales. Sin embargo, no hay consenso, entre los directores, sobre qué significa exactamente el término “basado”. La sustancia, que llegó a los cines de España el 11 de octubre, podría aspirar a este temible título, a pesar de que no hay nada en su argumento que nos pueda hacer pensar que La sustancia es una amenaza real.

Protagonizada por Demi Moore, La sustancia nos habla de un producto mágico que permite a quienes lo emplean engendrar un alter ego perfecto, de arrolladora belleza. En el caso de Moore, este otro “yo” lo encarna Margaret Qualley. Esta premisa es la locomotora de uno de los largometrajes de terror del año y una de las cimas del body horror o terror corporal, que tanto y tan bien ha cultivado David Cronenberg. Y, contra todo pronóstico, está basada en la biografía de la propia directora, Coralie Fargeat.

'La sustancia', ¿basada en hechos reales?
Como decíamos al comienzo, el significado de “basado” fluctúa entre quienes se ciñen a una interpretación literal del término y entre aquellos que son algo más laxos. En este sentido, varias de las novelas de Stephen King se basan en experiencias del autor.

Por ejemplo, Cementerio de animales se le ocurrió cuando su hijo le soltó de la mano y corrió en dirección a la carretera o La niebla, mientras compraba en un supermercado y se preguntó cómo reaccionaría si, de repente, un saltamontes gigante se estrellase contra los cristales. Cuando Coralie Fargeat apunta que La sustancia está basada en hechos reales, se refiere, por tanto, a esto.

En una entrevista para Collider, Fargeat describió el proceso de envejecimiento de una mujer como un borrado progresivo. “A medida que me aproximaba a los cincuenta, esta sensación se volvió aún más violenta. Me van a borrar. Ese será el final. Tuve la sensación de que todo era tan absurdo y al mismo tiempo tan real que sentí que debía reflejarlo de algún modo”, explicó Fargeat.
