Este viernes 13 de marzo, el Hipódromo de San Isidro abrió sus puertas para dar inicio a la undécima edición del Lollapalooza Argentina. Con un clima envidiable que acompañó desde temprano, miles de fanáticos coparon el predio para reencontrarse con sus artistas favoritos y descubrir nuevas propuestas. La jornada estuvo marcada por una grilla ecléctica que logró amalgamar el rap disruptivo, el k-pop prefabricado, el indie nostálgico y el rock nacional más fiestero. El predio, transformado en una verdadera usina cultural, ofreció también espacios gastronómicos y obras de arte gigantes que completaron la experiencia de este primer asalto musical.
Los hitos de una noche inolvidable
La potencia de Tyler y el magnetismo de Lorde: El plato fuerte llegó con Tyler, The Creator, quien desplegó una puesta en escena imponente bajo luces rojas y enloqueció a todos cuando posó con una bandera argentina con su cara y la Copa del Mundo. Por su parte, Lorde emocionó hasta las lágrimas en el Samsung Stage; con un look alternativo y una cercanía absoluta, la neozelandesa repasó sus clásicos y presentó temas de su nuevo disco, Virgin, confesando su amor por la intensidad del público local.
El debut de Katseye y la eficacia de DJO: El k-pop tuvo su bautismo de fuego con Katseye, la girlband que conquistó a las familias con coreografías perfectas y hits de TikTok. En el Flow Stage, Joe Keery (DJO) confirmó su imán con la audiencia argentina; el actor de Stranger Things demostró que su proyecto musical tiene vuelo propio, especialmente cuando miles de voces corearon "End of Beginning" al caer la tarde.
Bizarreadas y agite nacional: El talento local no se quedó atrás en cuanto a originalidad. Turf revolucionó el escenario Alternative cuando Joaquín Levinton irrumpió montado a un caballo (falso) y vestido de polista para cantar "Gatitas y ratones". Por otro lado, Little Boogie protagonizó uno de los momentos más comentados al invitar a Vicente Viloni y La Masa para un combate de catch en pleno show, además de lanzar dardos picantes hacia otros colegas del line-up.
La noche cerró bien arriba con el set hipnótico de la surcoreana Peggy Gou, quien transformó el predio en una pista de baile masiva bajo el cielo de San Isidro. También se destacaron las presentaciones de Danny Ocean, que metió pogo con sus hits latinos, y el punk rabioso de Turnstile, que volvió a certificar que en Argentina los riffs se cantan con más pasión que en cualquier otra parte del mundo.



