Nicanor Parra: A 7 años de la muerte del genio de la antipoesía
El 23 de enero de 2018 falleció Nicanor Parra, una de las figuras más revolucionarias de la literatura en lengua española. Conocido como el creador de la antipoesía, Parra desafió las convenciones literarias con un estilo irónico, coloquial y profundamente humano que marcó un antes y un después en la poesía hispanoamericana. Su obra no solo le valió el reconocimiento mundial, sino también múltiples distinciones, como el Premio Nacional de Literatura (1969) y el Premio Cervantes (2011).
Nacido en 1914 en San Fabián de Alico, Chile, Nicanor Parra creció en una familia de artistas populares, donde la música y el folclore formaban parte del día a día. Aunque su educación inicial fue precaria, destacó por ser el único de sus hermanos en cursar estudios universitarios. Se formó como físico y matemático, conocimientos que influyeron en su visión del mundo y en su poesía. Su primer libro, Cancionero sin nombre (1937), reflejaba una voz lírica tradicional, pero fue con Poemas y antipoemas (1954) que rompió esquemas y dio inicio a su estilo antipoético, que cuestionaba las normas literarias de su época.
La obra de Parra se caracteriza por su lenguaje sencillo, accesible y cargado de humor e ironía. En sus textos, lo cotidiano se convierte en poesía, y lo solemne es desmontado con ingenio. Libros como Versos de salón (1962), Artefactos (1972) y Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1976) consolidaron su posición como uno de los poetas más importantes de Occidente. Su capacidad para adaptar su poesía a los cambios sociales y políticos hizo que su obra permaneciera vigente durante más de seis décadas.
Además de su faceta como poeta, Parra fue un académico destacado que impartió clases en la Universidad de Chile y participó en conferencias internacionales. Su legado también incluye traducciones y obras multimedia, en las que exploró nuevas formas de comunicación poética. A pesar de su enorme reconocimiento, nunca ganó el Premio Nobel, aunque fue postulado en varias ocasiones.
En honor a su memoria, compartimos uno de sus poemas más emblemáticos:
Coplas del vino
Nervioso, pero sin duelo
A toda la concurrencia
Por la mala voz suplico
Perdón y condescendencia.
Con mi cara de ataúd
Y mis mariposas viejas
Yo también me hago presente
En esta solemne fiesta.
¿Hay algo, pregunto yo
Más noble que una botella
De vino bien conversado
Entre dos almas gemelas?
El vino tiene un poder
Que admira y que desconcierta
Transmuta la nieve en fuego
Y al fuego lo vuelve piedra.
El vino es todo, es el mar
Las botas de veinte leguas
La alfombra mágica, el sol
El loro de siete lenguas.
Algunos toman por sed
Otros por olvidar deudas
Y yo por ver lagartijas
Y sapos en las estrellas.