El 12 de febrero de 1817 se desarrolló la Batalla de Chacabuco que resultó en una victoria importante para la Independencia de Chile, en la que el Ejército de los Andes, encabezado por el general José de San Martín, derrotó al Ejército Realista de España.
El campo de batalla fue la hacienda de Chacabuco (Colina), ubicada a 55 kilómetros de Santiago de Chile y el combate se extendió durante 14 horas. El saldo fueron 12 patriotas muertos y 120 heridos, mientras que los realistas sufrieron 500 muertos, quedando prisioneros 32 oficiales y 600 soldados.
¿Cómo fue la táctica del Ejército de los Andes?
Dividir para conquistar. Según un artículo del historiador Gustavo Capone publicado en el portal de la Dirección General de Escuelas de la provincia de Mendoza, la táctica del ejército libertador comandado por San Martín consistió en emplear un sistema de pinzas por el frente y la retaguardia para separar a las tropas en dos:
La Primera División o columna derecha estuvo al mando de Miguel Estanislao Soler y debía atacar por el oeste y contaba con 2000 soldados.
La Segunda División o columna izquierda al mando de Bernardo O'Higgins y debía atacar por el esta formada por 1500 hombres.
Batalla de Chacabuco: el error que extendió la Independencia de América del Sur
Sin embargo, San Martín cometió el error de no perseguir a los realistas vencidos, dando la oportunidad de reembarcar hacia el Perú a 1600 soldados, que serían la base de la expedición de Mariano Osorio. De otro modo, estiman varios historiadores, Chacabuco hubiera sido la batalla decisiva de la independencia y la expedición al Perú no se hubiera atrasado tres años.
El gobernador de Chile, Marcó del Pont, intentó huir hacia Valparaíso, pero fue tomado prisionero y confinado en San Luis. Un año después, en la misma fecha, O'Higgins proclamaba el Acta de Independencia de Chile. Finalizando el período de la Reconquista o “Restauración” y empezando el período de la Patria Nueva.
La Batalla de Chacabuco según Bartolomé Mitre
En su faceta de historiador, el expresidente, militar y fundador de este medio, Bartolomé Mitre reconstruye con detalles imprescindibles cómo fue la Batalla de Chacabuco. A continuación, un extracto de su relato:
“La noche era de luna. Al mismo tiempo que la vanguardia realista se acordonaba sobre la cumbre de la 'Cuesta Vieja', el eje´rcito argentino formaba al pie de ella en el orden de batalla prescripto.
Repartie´ronse las municiones a razo´n de 70 cartuchos por hombre; los soldados abandonaron sus mochilas para marchar al combate con ma´s desembarazo, y a las 2 de la man~ana del 12 empezo´ a ascender la montan~a en columna sucesiva.
Al llegar a la bifurcacio´n de los dos caminos antes indicados, la divisio´n de Soler tomo´ el de la derecha, precedida por el batallo´n de cazadores, y la de O'Higgins el de la izquierda (rumbo sur ambas) siguiendo el general en jefe a retaguardia de ellas con su estado mayor y la bandera de los Andes custodiada por el resto del batallo´n de artilleri´a, cuyos can~ones de batalla no habi´an llegado au´n.
Ya no era San Marti´n el sableador de Arjonilla o de Bayle´n y San Lorenzo; ganaba las batallas en su almohada, fijando de antemano el di´a y el sitio preciso, y justamente en ese mismo di´a estaba aquejado de un ataque reuma´tico nervioso que apenas le permiti´a mantenerse a caballo. Era su cabeza y no su cuerpo la que combati´a.
La divisio´n de Soler se interno´ silenciosamente en los tortuosos desfiladeros de la derecha, cubierta por una larga cerrillada. La divisio´n de la izquierda trepo´ la cuesta formada en columna. Una guerrilla del nu´m. 8, con su correspondiente reserva, cubri´a su flanco izquierdo por un sendero paralelo separado por una quebrada, con el doble objeto de llamar la atencio´n y reconocer la posicio´n enemiga a la vez que precaverse de un ataque de flanco.
Un piquete de caballeri´a exploraba los rodeos del camino a fin de levantar las emboscadas en los recodos y descubrir si se habi´an construido fortificaciones. La guerrilla flanqueadora se posesiono´ de unas bren~as inmediatas a la cumbre y rompio´ el fuego, que fue contestado por otra guerrilla que salio´ a su encuentro; pero apenas habi´an cambiado algunos tiros cuando inopinadamente aparecio´ la cabeza de la columna de O'Higgins dando vuelta un recodo a tiro de fusil, tocando los tambores a la carga.
La vanguardia realista, que no esperaba el ataque, y que habi´a visto la columna de la derecha argentina asomar por su flanco izquierdo al te´rmino de la cerrillada que hasta entonces la enmascaraba, y que a la vez se vei´a acometida por el flanco y la retaguardia, abandono´ precipitadamente la posicio´n sin pretender hacer resistencia.
La cumbre fue coronada por los atacantes con las primeras luces del alba al son de mu´sicas militares, y desde su altura pudieron divisar la vanguardia que se retiraba en formacio´n cuesta abajo, y al pie de ella al eje´rcito enemigo formado en la planicie de Chacabuco. El primer obsta´culo estaba vencido, y la batalla se dari´a punto por punto, con algunas variantes, segu´n las previsiones de San Marti´n.”
El relato completo de Mitre se puede leer en el siguiente enlace del Instituto Nacional Sanmartiniano.
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Fuentes: Diario La Nación / Canal Encuentro / Incaa
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