Eliminar la grasa endurecida de las hornallas puede parecer una tarea difícil y tediosa, pero con solo dos ingredientes que ya tenés en la cocina, podés lograr una limpieza profunda, rápida y sin productos costosos. La combinación de vinagre blanco y sal fina es un clásico de la limpieza casera por sus propiedades desengrasantes, desinfectantes y abrasivas.
El procedimiento es simple y efectivo. Primero, asegurate de cerrar la llave de gas y retirar las rejillas o parrillas para trabajar con seguridad y sin obstáculos. Luego, prepará una mezcla de vinagre blanco y sal fina, y aplicala directamente sobre las zonas con grasitud acumulada utilizando una esponja o paño. Es importante dejar actuar la mezcla durante unos minutos para que la acción ácida del vinagre y la textura abrasiva de la sal aflojen la suciedad.

A continuación, frotá con energía para remover los restos y enjuagá con agua tibia. Si aún quedan manchas, repetí el proceso. Este método no solo limpia, sino que también ayuda a desinfectar sin dañar los componentes de la cocina.
Como alternativa, podés usar jugo de limón y sal gruesa, o mezclar bicarbonato de sodio con vinagre para una limpieza más intensa. Estos métodos caseros son seguros, económicos y respetuosos con el ambiente.
Se recomienda realizar una limpieza profunda una vez por semana y una limpieza superficial diaria después de cocinar. Así, prolongás la vida útil de tus hornallas y mantenés un ambiente de cocina más higiénico y ordenado.
