Empezamos con las propiedades del té de manzanilla. Podemos afirmar que sirve para eliminar las náuseas, mejorar la mala digestión y aliviar los gases, además de prevenir problemas gastrointestinales, como la gastritis y úlceras gástricas. Esto se debe a que la manzanilla posee propiedades antiinflamatorias, digestivas y antiespasmódicas que actúan controlando la producción de ácidos en el estómago. Sin embargo, su consumo debe ser moderado para evitar efectos negativos.
Hay que tener en cuenta que la manzanilla es una de las plantas más utilizadas para fines medicinales y terapéuticos. Es una planta perenne de tallo erguido y ramificado, con pocas hojas muy divididas. Destaca por aroma fresco, parecido al de la manzana y sus sobresalientes pétalos blancos, similares a las margaritas.

Así como mejorar la calidad del sueño y reducir el insomnio. También se emplea para bajar la fiebre y aliviar los cólicos. De manera general, la manzanilla (camomila) tiene efectos positivos y se considera segura, sin embargo, el consumo desmedido de la infusión puede presentar reacciones adversas en el organismo de algunas personas.
Si analizamos los aportes de investigadores hablan que el efecto secundario probable es una reacción alérgica, especialmente en personas que son alérgicas a la ambrosía o a los girasoles. La reacción alérgica puede ir acompañada de otros síntomas como irritación en la piel y en los ojos, provocar estornudos y secreción nasal excesiva (rinorrea).
Se señala que la manzanilla podría reducir la absorción de algunos medicamentos que son tomados vía oral. Y aumentar los efectos de medicamentos anticoagulantes y alterar los efectos de la terapia de sustitución hormonal y los anticonceptivos. Personas que sigan un tratamiento específico deben consultar al profesional de la salud para evaluar la condición particular.
El consumo de esta infusión debe ser moderado, algunos especialistas sugieren que su ingesta no rebase dos tazas de té de manzanilla al día. Su consumo no debe ser por un periodo prolongado.



