Qué es el “soft quitting” y por qué está en auge entre los jóvenes en 2025
En el cambiante mundo del empleo, una nueva expresión comienza a hacerse viral: qué es el soft quitting. Se trata de una práctica que cada vez más jóvenes adoptan en sus puestos de trabajo, como una forma de respuesta silenciosa al desgaste, la falta de reconocimiento o el descontento con sus entornos laborales.
El término soft quitting, o renuncia suave, no implica dejar el trabajo de manera formal, sino desconectarse emocionalmente de las tareas, cumplir con lo justo y evitar involucrarse más allá de lo necesario. Es una forma de resistencia pasiva, pero también una señal de que algo no está funcionando en la cultura corporativa.
Jóvenes y trabajo: un vínculo cada vez más frágil
La generación más joven del mercado laboral, especialmente los millennials y la generación Z, muestra un fuerte rechazo a la idea de trabajar bajo presión extrema o sin propósito. Las tendencias laborales 2025 marcan un viraje hacia el equilibrio personal, la salud mental y la búsqueda de trabajos con sentido, incluso si eso significa comprometerse menos con las expectativas empresariales tradicionales.
El soft quitting se ha convertido en una forma de autocuidado. En vez de una renuncia formal, el empleado opta por bajar su nivel de compromiso sin hacer ruido. Algunas señales son: evitar tareas extra, rechazar horas extra o limitar la comunicación fuera del horario laboral.
¿Es una amenaza o una oportunidad para las empresas?
Los expertos advierten que el auge del soft quitting no debe interpretarse como flojera o falta de ética laboral, sino como un síntoma de entornos que no están escuchando a sus equipos. Para revertir esta tendencia, las empresas deberán adaptar sus estrategias y ofrecer mejores condiciones, propósito y espacios para la realización personal.