El ministro de Salud, Luiz Mandetta, afirmó al dar los datos en conferencia de prensa que el país debe “mantener la calma” y evitar caer en debates políticos acerca de la necesidad del aislamiento social o los supuestos beneficios de la cloroquina.
Brasil vive una conmoción política en torno de la pandemia de coronavirus pues el presidente Jair Bolsonaro defiende el uso de la cloroquina y rechaza la cuarentena, adoptada de todos modos por casi todos los gobernadores y recomendada por Mandetta.
El lunes pasado, el mandatario pareció dispuesto a echar del gobierno al ministro de Salud -que lo duplica en popularidad, según las últimas encuestas- pero dio marcha atrás ante el rechazo de las principales figuras de su equipo y del Congreso.
De hecho, Mandetta ratificó en la rueda de prensa de esta tarde que la cuarentena es “el único método efectivo” para contener la propagación del coronavirus y aconsejó a los brasileños “no relajar” el encierro, según la agencia de noticias EFE.
Bolsonaro pareció responder a Mandetta esta noche, en un mensaje por la cadena oficial de radio y televisión, en el que advirtió a sus ministros: “Todos deben estar sintonizados conmigo”.
Bolsonaro en el centro de las críticas
El mandatario dijo que tenía la “certeza” de que “la gran mayoría de los brasileños quiere volver a trabajar”, pese a que encuestas divulgadas en los últimos días reflejaron que más de 70% defiende la cuarentena.
“Las consecuencias del tratamiento no pueden ser más perjudiciales que la propia enfermedad; el desempleo lleva a la pobreza, el hambre, la miseria y a la propia muerte”, y “los más humildes no pueden dejar de moverse para ganar su pan de cada día”, sostuvo el jefe del Estado.
La política de Bolsonaro frente a la pandemia fue criticada hoy por el presidente de la Argentina, Alberto Fernández: “Cruzamos la frontera y tenemos un estropicio”, dijo.
