El volcán Peteroa, que se encuentra en Malargüe y está en alerta amarilla desde julio, mantiene su actividad y genera preocupación en la comunidad de Malargüe por humo, gases y cenizas. Hasta el momento, no se han detectado riesgos de contaminación en el aire ni en el agua.
El Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) realiza estudios detallados sobre las emisiones de agua, gases y cenizas del volcán. Los análisis incluyen muestras de ríos, vertientes y la cuenca del río Grande para determinar posibles alteraciones físicas o químicas en el agua. En cuanto a los gases, se monitorean las concentraciones cerca de zonas pobladas y se identifica la composición de la fumarola. Las cenizas también son evaluadas para descartar efectos tóxicos que puedan afectar el agua o la salud de la población.

Aunque los controles muestran que la situación está bajo vigilancia y control, los especialistas recomiendan mantener la calma y no acercarse a la zona ni realizar turismo en áreas cercanas al volcán.
La Municipalidad de Malargüe, junto con Segemar y el Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica, organizó charlas informativas para la comunidad. El objetivo es informar sobre la actividad del volcán, el nivel de alerta vigente y los riesgos, además de capacitar a los vecinos en medidas de autoprotección ante posibles caídas de cenizas.
El Peteroa continúa liberando energía de forma gradual, con pequeñas expulsiones diarias, mientras los especialistas interpretan las señales para anticipar cambios en su actividad y asegurar la prevención en la población local.
