El 2025 comenzó con un aumento en los permisos de construcción privada en Mendoza, según datos oficiales que comparan el inicio de este año con el mismo período del año pasado. Aunque la cifra es positiva, la actividad aún está lejos de un repunte total.
A nivel nacional, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró un crecimiento del 15,8% en marzo en comparación con el año anterior, con un avance acumulado del trimestre del 5,6%. En abril, la recuperación fue aún más fuerte, con un aumento interanual del 25,9% y un crecimiento acumulado del 10,4% para 2025. Sin embargo, el panorama provincial es más complejo.

En Mendoza, los permisos de edificación privada reflejan las intenciones de construcción de particulares y anticipan la futura actividad del sector. En febrero de 2025 se otorgaron 350 permisos que abarcan cerca de 59.864 m², apenas un poco más que los 339 permisos y 57.535 m² del mismo mes del año anterior. Aunque la diferencia no es muy significativa, algunos municipios muestran incrementos importantes, como Luján de Cuyo y Guaymallén, que han aprobado más permisos y superficies construidas.
Por ejemplo, Luján de Cuyo pasó de 110 permisos y 19.481 m² a 142 permisos y 25.055 m², mientras que Guaymallén subió de 30 permisos y 5.909 m² a 48 permisos y 9.900 m² en el mismo periodo.
Los datos de enero y febrero en varios departamentos indican que, si bien hay movimiento, la recuperación no es homogénea. Luján de Cuyo destaca con la aprobación de 398 expedientes hasta ahora, frente a los 744 de todo 2024, y un total de superficie en construcción que en lo que va de 2025 ya alcanzó los 113.553 m², impulsada principalmente por proyectos residenciales en zonas como Mayor Drummond, Carrodilla y Vistalba.

En Guaymallén, además de la construcción de viviendas, se ha registrado un renovado interés en obras comerciales, impulsadas por medidas municipales que ofrecen incentivos fiscales, reducción de costos de gestión y reintegros de inversión para fomentar la actividad económica.
No obstante, pese a estos avances, expertos advierten que los números aún reflejan un sector con muchas dificultades. La comparación se hace sobre un 2024 considerado uno de los peores años de la historia para la construcción en Argentina, especialmente en sus primeros meses debido a la paralización de obras tras cambios políticos.
Los costos de la industria han subido significativamente en pesos, mientras que el dólar se mantuvo estable o incluso bajó, lo que dificulta la rentabilidad para desarrolladores e inversores. Actualmente, el mercado no está dispuesto a pagar precios que cubran las inversiones realizadas, generando pérdidas para quienes venden propiedades.
