En Mendoza, 648 niños y adolescentes residen actualmente en 45 hogares convivenciales. Aunque la cifra representa una baja del 30% en los últimos dos años —en 2023 había más de 900 institucionalizados—, desde hace 12 meses el número se mantiene estable en torno a los 600.
De ese total, 114 tienen sentencia de adoptabilidad, es decir, ya están en condiciones de iniciar un proceso de vinculación con una familia. La mayoría son niños mayores de 6 años, adolescentes o chicos con alguna discapacidad, grupos que enfrentan más dificultades para acceder a una adopción definitiva.
Menos familias interesadas
Uno de los principales obstáculos es la disminución en la cantidad de familias inscriptas como pretensas adoptantes. En noviembre de 2023 eran 378, en 2024 bajaron a 162 y en lo que va de 2025 apenas se registraron 80. Además, la gran mayoría de quienes se anotan busca adoptar bebés o niños de hasta 3 años, lo que genera un desfasaje con la realidad de los chicos en condiciones de adopción.

Vinculaciones y fracasos
En paralelo, las vinculaciones adoptivas avanzan, pero con un número considerable de interrupciones. En 2024 se concretaron 128 vinculaciones, de las cuales 32 fracasaron, la mayoría con niños mayores. Hasta agosto de 2025 se realizaron 78, pero 17 se interrumpieron, en su mayoría también de adolescentes.
Las estadísticas muestran que muchos chicos, sobre todo los que pasaron gran parte de su vida en instituciones, encuentran dificultades para adaptarse a un nuevo entorno familiar.
Chicos con discapacidad
Un capítulo aparte son los 72 niños y adolescentes con certificado de discapacidad que se encuentran en situación de adoptabilidad. Este año seis de ellos iniciaron un proceso de vinculación, un número bajo pero superior al de años anteriores en los que directamente no hubo adopciones de este grupo.
