La decisión de cerrar la maternidad del hospital Dr. Carlos Saporiti, en Rivadavia, generó un fuerte rechazo entre los vecinos y trabajadores de la salud. La provincia justifica la medida por la baja cantidad de partos en el hospital y la alta demanda de camas de salud mental, pero la comunidad advierte que esta centralización deja a las familias sin acceso cercano a la atención obstétrica y cuestiona la priorización de recursos por parte de la gestión de Rodolfo Montero.

Actualmente, la maternidad registra apenas unos 10 partos al mes, mientras que la ocupación en salud mental supera el 90%. Las autoridades provinciales sostienen que los nacimientos se concentrarán en el hospital Perrupato, en San Martín, obligando a muchas mujeres a viajar largas distancias y afrontar gastos adicionales en un momento crítico.

La polémica se intensifica porque Magali Cozzari, subdirectora del hospital y concejal electa en febrero por Cambia Mendoza, el partido oficialista provincial, ocupa un rol clave en la gestión local, lo que genera dudas sobre si su representación política realmente priorizará la defensa de los servicios del distrito frente a las decisiones del gobierno provincial.

En redes sociales, los vecinos expresaron su indignación, señalando que Rivadavia ya sufrió la pérdida de servicios esenciales como la fiscalía local y ambulancias en los distritos, y denuncian que el gobierno provincial actúa de manera centralizada, dejando a la población sin cobertura básica de salud y afectando principalmente a mujeres embarazadas y familias sin recursos para trasladarse.
La medida evidencia un choque entre las políticas sanitarias provinciales y las necesidades reales de la comunidad, mientras los vecinos reclaman que los representantes locales tomen medidas concretas para garantizar el acceso a la salud en su distrito.
