Con más de 5.000 prendas elaboradas y cerca de 1.900 en proceso, el sistema penitenciario mendocino profundiza su apuesta por el trabajo como herramienta de inclusión social. Este lunes, el Gobierno provincial entregó 300 camperas al Iscamen, confeccionadas con materiales reciclados por internos que se capacitan en los talleres carcelarios. La iniciativa forma parte de un convenio entre el Ministerio de Seguridad y Justicia, el organismo sanitario y la empresa Xinca S.A.

Durante el acto, el gobernador Alfredo Cornejo destacó que este modelo permite "dar vuelta la lógica" carcelaria al transformar el ocio en producción útil para el Estado y la sociedad. Por su parte, la ministra de Seguridad, Mercedes Rus, agregó que, además de indumentaria, los internos trabajan en la fabricación de calzado, placas para construcción y uniformes policiales, lo que representa un ahorro del 30% promedio para los organismos que participan.
“En Mendoza estamos haciendo que los presos trabajen en oficios útiles, que le sirvan a la sociedad y al Estado”, expresó el gobernador, y agregó: “No creemos que el ocio sea la salida para las personas privadas de libertad. Estamos convencidos de que el trabajo y la formación son el camino para la verdadera inclusión”.
Además, Cornejo remarcó que estas acciones no solo impactan en la seguridad pública sino también en la eficiencia del Estado. “El Estado, en lugar de gastar más, está logrando ahorrar a través de estas iniciativas. Es una forma de usar mejor los recursos y al mismo tiempo generar oportunidades”, señaló.

Actualmente, 330 personas privadas de libertad participan de estos programas. En este caso, entre 15 y 20 internos produjeron las camperas para tareas de campo. El proyecto se fortalece gracias a más de una docena de convenios con municipios y empresas mendocinas, y promueve un círculo virtuoso donde formación, reciclaje y eficiencia estatal van de la mano.



