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Iglesia católica

Corpus Christi: Fe, devoción y masiva celebración en Mendoza

En un emotivo acto de fe, la comunidad de Mendoza se congregó en la Basílica San Francisco para celebrar el Corpus Christi, una de las solemnidades más profundamente arraigadas en la tradición cristiana. La ceremonia, liderada por el arzobispo Marcelo Colombo, culminó con una procesión por las calles de la ciudad.

Corpus Christi Mendoza

El espíritu de comunidad y devoción se palpó intensamente en Mendoza este fin de semana durante la celebración del Corpus Christi, evento que reunió a cientos de fieles este sábado en la Basílica San Francisco. El arzobispo Marcelo Colombo presidió la ceremonia, destacando la importancia de esta festividad que simboliza la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

Corpus Christi Mendoza
 

La misa, cargada de emoción y espiritualidad, dio paso a una procesión que se extendió hasta la parroquia Santiago Apóstol y San Nicolás, situada en la peatonal Sarmiento. La imagen del Santísimo fue acompañada por numerosos fieles, referentes de distintas iglesias, escuelas y numerosos sacerdotes, evidenciando la profunda fe que anima a la comunidad local.

Corpus Christi Mendoza
Arzobispo Marcelo Colombo

La Basílica San Francisco, testigo de la rica historia religiosa de Mendoza, lució repleta, reviviendo la grandeza de celebraciones pasadas. Esta solemnidad, una de las más sentidas tanto por su significado como por el estilo de su celebración, se observa en muchas diócesis con grandes procesiones, donde Jesús recorre simbólicamente los caminos del hombre.

Corpus Christi Mendoza
 

Corpus Christi Mendoza
 

Corpus Christi Mendoza
 

El origen de la festividad de Corpus Christi

La festividad de Corpus Christi se originó en el siglo XIII, instaurada en 1246. Esta celebración fue ideada por la monja agustina Santa Juliana de Lieja, una figura clave en la promoción de la fe católica y en la difusión de sus revelaciones místicas.

Santa Juliana de Lieja (1193-1258), originaria de Bélgica, dedicó su vida a la fe católica desde una edad temprana. Fue priora del monasterio de Monte Cornelio, cerca de Lieja, y en 1208 tuvo una visión mística en la que una luna blanca estaba atravesada por una sombra, simbolizando la Iglesia de su época que carecía de una solemnidad específica para el Santísimo Sacramento.

El director espiritual de Santa Juliana, el canónigo Juan de Lausana, respaldado por varios teólogos, presentó al obispo una petición para establecer una celebración diocesana en honor al Corpus Christi. En 1246, se aprobó la solicitud y se fijó la fecha de la fiesta para el jueves posterior a la octava de la Trinidad.

El Corpus Christi, con raíces que se remontan a la bula “Transiturus” de 1264 promulgada por el Papa Urbano IV, encuentra su inspiración en un milagro eucarístico ocurrido en Bolsena. Según la tradición, un sacerdote checo, durante una Misa, presenció cómo de la Hostia consagrada brotaban gotas de sangre, fenómeno que reafirmó la fe en la presencia real de Cristo. Este evento es central en la celebración del Corpus Christi y sigue inspirando a fieles alrededor del mundo.

Corpus Christi: La Extensión de la Solemnidad a Toda la Iglesia

La universalización de la festividad de Corpus Christi en la Iglesia católica se debe al Papa Urbano IV, quien promulgó la bula "Transiturus" el 11 de agosto de 1264. Este decreto, motivado por un milagro eucarístico ocurrido en Bolsena, consolidó la celebración en el calendario litúrgico.

El milagro que impulsó esta decisión ocurrió cuando un sacerdote bohemio, en peregrinación a Roma, tuvo dudas sobre la presencia real de Cristo mientras celebraba la Misa. Al romper la Hostia consagrada, de ella brotaron gotas de sangre que mancharon un corporal de lino blanco y algunas piedras del altar. Estos restos, preservados en la Catedral de Orvieto y la Basílica de Santa Cristina, confirmaron la fe del sacerdote y fortalecieron la devoción eucarística.

Con la bula "Transiturus", Urbano IV estableció que la festividad se celebrara el jueves siguiente al primer domingo después de Pentecostés, es decir, 60 días después de Pascua, extendiendo así la solemnidad a toda la Iglesia católica.

 

 

 

 

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