El fin de semana largo por las Fiestas Patrias chilenas dejó un saldo inesperado en Mendoza: los turistas trasandinos prácticamente no llegaron. Aunque se proyectaba que unas 15.000 personas cruzarían el Paso Internacional Cristo Redentor, los registros oficiales marcaron apenas 6.964 ingresos y 6.306 egresos entre el 17 y el 20 de septiembre, con un balance casi neutro.
La principal explicación está en la pérdida de atractivo económico. El tipo de cambio actual, que ubica al peso argentino en $0,65 chilenos, encareció los precios locales en comparación con el país vecino. Una cena básica en un restaurante mendocino ronda los $25.000, equivalentes a $38.460 CLP, un monto mayor que en Chile.

En años anteriores, la brecha cambiaria funcionaba como un imán: en 2024, alrededor de 25.000 chilenos visitaron Mendoza en las mismas fechas, atraídos por la posibilidad de comer y pasear más barato. Este año, en cambio, la inflación interna, el encarecimiento en dólares y la pérdida de poder adquisitivo hicieron que la ecuación dejara de cerrar.
A los factores económicos se sumaron las complicaciones por el clima en la alta montaña, que provocaron cierres intermitentes del paso fronterizo. Sin embargo, incluso con operativos listos en Horcones, la falta de turistas hizo que la actividad se mantuviera en niveles de una semana normal.
La ausencia masiva de chilenos confirma una tendencia que se viene consolidando durante todo el año: el flujo turístico se invirtió y ahora son los argentinos quienes cruzan a Chile en busca de precios más convenientes, sobre todo en compras de supermercado y consumo básico.
