El 4 de enero de 1970, Mendoza fue sacudida por un aluvión devastador que se cobró la vida de 24 personas. Aquel domingo, una intensa tormenta que se originó en Potrerillos provocó el colapso del dique Frías. En pocos minutos, el agua turbia, cargada con barro y escombros, arrasó con zonas de Villa del Parque, en Godoy Cruz, y llegó al centro mendocino, llevándose consigo autos, electrodomésticos y, lo más trágico, vidas humanas.

Más de un centenar de personas resultaron heridas, y los daños materiales fueron de 23 millones de dólares de la época.
La corriente de agua que descendió desde el dique colapsado afectó gravemente la infraestructura de la ciudad. El agua, que bajó con fuerza, inundó la calle San Martín, convirtiéndola en un río que arrastró vehículos y objetos. El puente Olive, que conectaba Godoy Cruz con Luján, fue arrastrado por el agua, mientras que el canal Cacique Guaymallén también sufrió desbordes que afectaron a los barrios cercanos.

En otros puntos de la ciudad, como el zanjón de Los Ciruelos, el agua se filtró y destruyó viviendas y lozas.

La magnitud de la tragedia tuvo repercusiones a nivel nacional. El presidente de facto, Carlos Onganía, visitó la provincia para evaluar los daños y solidarizarse con las víctimas. Desde Chile, llegó ayuda por vía aérea, como muestra de apoyo. El aluvión del 4 de enero fue uno de los más devastadores en la historia de Mendoza, y la ciudad quedó marcada por los recuerdos de esa tarde fatal. Aunque no fue el único fenómeno hídrico que afectó a la provincia, sin duda, el de 1970 fue el más grave.

