La reanudación de la exportación de durazno fresco desde Mendoza hacia Dubái y los Emiratos Árabes Unidos no solo reimpulsa la presencia internacional de la producción frutícola provincial, sino que también vuelve a poner en agenda el valor nutricional del durazno mendocino como componente estratégico de una alimentación saludable.
Desde el Ministerio de Salud de Mendoza subrayan que esta fruta regional reúne condiciones nutricionales relevantes para el bienestar general y la prevención de enfermedades, en línea con las recomendaciones de las Guías Alimentarias para la Población Argentina, que promueven el consumo diario de frutas y verduras.
Hidratación, fibra y micronutrientes esenciales
El durazno fresco de origen local presenta un perfil nutricional que lo posiciona como una opción de alta calidad dentro de la dieta cotidiana:
- Alto contenido de agua, que contribuye a la hidratación, especialmente en los meses de altas temperaturas.
- Aporte de fibra, clave para mejorar el tránsito intestinal, favorecer la microbiota intestinal y aumentar la sensación de saciedad.
- Presencia de vitamina C, nutriente asociado al fortalecimiento del sistema inmunológico y a la protección celular.
- Vitamina A en forma de betacarotenos, fundamental para la salud de la piel y la visión.
- Potasio, mineral que interviene en la regulación de la presión arterial y el equilibrio de líquidos en el organismo.
El consumo habitual de frutas como el durazno se asocia con la prevención de enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y determinados tipos de cáncer, además de favorecer una digestión adecuada.

Fruta de estación y calidad nutricional
El durazno mendocino, consumido en temporada, ofrece además ventajas vinculadas a su frescura y calidad:
- Mayor concentración de nutrientes.
- Mejor sabor y textura, lo que favorece su aceptación en todas las edades.
- Menor impacto ambiental, al reducir tiempos de almacenamiento y transporte.
- Impulso a la producción local y regional, fortaleciendo circuitos de consumo más sostenibles.
Esta combinación de factores convierte al durazno en una alternativa accesible para integrar una alimentación variada, equilibrada y sostenible.
Incorporación en la dieta diaria
Desde el área sanitaria recomiendan consumir entre 2 y 3 porciones de frutas por día, priorizando opciones frescas y de estación. El durazno puede incluirse:
- Como fruta fresca sola o en ensaladas de frutas.
- Acompañado con yogur, avena o queso untable.
- En ensaladas con verduras, fresco o grillado.
- En preparaciones caseras con bajo agregado de azúcar.
- En platos salados o salsas agridulces con cocciones simples.


