El Gobierno ha ordenado un incremento salarial para el personal de la policía y el servicio penitenciario que se aplicará en el último trimestre de este año. Los aumentos se distribuirán de manera gradual: un 3.5% en octubre, un 3% en noviembre y un 2.5% en diciembre, manteniendo el mismo ajuste que se otorga a otros empleados públicos. Esta medida, que alcanza también a oficiales retirados y pensionados, busca reconocer la labor de las fuerzas de seguridad y ajustar sus ingresos frente a la inflación.
El aumento fue establecido mediante un decreto, ya que tanto la policía como los penitenciarios no cuentan con paritarias para negociar sus condiciones salariales. Esta modalidad garantiza la extensión del beneficio sin necesidad de una mesa de negociación, permitiendo que los agentes en actividad y los jubilados perciban los aumentos de forma inmediata en los meses indicados.
La decisión ha sido bien recibida en estos sectores, que durante el año han manifestado la necesidad de mejoras en sus condiciones económicas.



