La madrugada en el Valle de Uco fue devastadora para los productores frutícolas, quienes vieron cómo las temperaturas cayeron drásticamente hasta alcanzar los -4,1°C. La lucha contra la helada continúa desde la noche anterior, y a medida que avanza la mañana, se observa una intensa actividad en el corredor productivo. El humo generado por la quema preventiva , una de las principales estrategias utilizadas, ha reducido considerablemente la visibilidad en la zona.
Hasta el momento, no se tiene un registro exacto de los daños ocasionados, aunque los productores locales ya anticipan pérdidas significativas en los cultivos de damasco, cereza, almendro, ciruela, manzana y pera. Según aseguran, las áreas más afectadas incluyen Tunuyán, Vista Flores y San Carlos, donde frutales recién cuajados podrían haber sufrido un impacto irreversible.
La defensa implementada fue principalmente pasiva, consistente en mojar los suelos para minimizar los efectos de la helada, complementada con la quema controlada . Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, los productores temen que los efectos en la cosecha de este año sean catastróficos. Los daños reales se podrán evaluar con más precisión en los próximos días, pero la incertidumbre sigue siendo alta para los trabajadores del campo en la región.


