PANORAMA

La actividad económica se enfría en la provincia: menos ventas y tensión en toda la cadena

Un relevamiento en distintos sectores expone un escenario crítico en la provincia: consumo en retroceso, márgenes negativos en comercios y una cadena productiva tensionada que alcanza desde panaderías hasta bodegas históricas.

La crisis de la actividad económica se percibe en el funcionamiento cotidiano de comercios, industrias y hogares. Según un relevamiento entre comerciantes, gastronómicos, distribuidores y familias, la caída del consumo, el aumento de costos y los problemas de financiamiento configuran un escenario de crisis extendida.

En los nuevos polos de servicios de Maipú, Luján de Cuyo y Godoy Cruz, muchos locales registran pérdidas mensuales sostenidas. Mesas vacías en horarios centrales y baja rotación de clientes reflejan un consumo debilitado que impacta directamente en la rentabilidad de los emprendimientos.

El consumo cae y se achica la producción

Uno de los ejemplos más claros se observa en el sector panadero. En algunos casos, la demanda de pan cayó de más de 100 kilos semanales a menos de 20, lo que obliga a los comercios a ajustar la producción para evitar pérdidas. En muchos casos, se redujo o directamente se suspendió la elaboración de productos de mayor rotación en fines de semana, como la panadería fina, debido a la falta de ventas.

La lógica del sector se ha invertido: producir de más implica pérdida de mercadería, por lo que la oferta se adapta a una demanda cada vez más acotada.}

 

Una crisis que también alcanza a los hogares

El impacto ya no se limita a las empresas. En la clase media mendocina, el aumento de costos fijos —que incluyen vivienda, educación privada, salud, transporte y servicios— lleva a que muchas familias destinen varios millones de pesos mensuales solo para sostener su estructura de gastos.

En ese contexto, empresarios y trabajadores coinciden en una misma dinámica: los ingresos no alcanzan y los ahorros comienzan a utilizarse para cubrir el déficit mensual. La preocupación central es que ese margen financiero se está agotando, lo que anticipa ajustes en el nivel de vida.

Comercios en rojo y nuevos polos con baja actividad

En los centros comerciales y polos gastronómicos de expansión reciente en el Gran Mendoza, la situación es similar. A pesar de la inversión inicial en infraestructura y equipamiento, muchos locales operan con pérdidas desde su apertura o no logran alcanzar el punto de equilibrio.

La combinación de alquileres, costos operativos y caída del consumo genera un esquema en el que sostener la actividad se vuelve cada vez más difícil para pequeños y medianos emprendimientos.

Cadena productiva tensionada

El deterioro también se extiende a la cadena agrícola e industrial. Empresas proveedoras del sector vitivinícola reportan un aumento en los pagos diferidos y el uso de cheques a fecha, una señal de falta de liquidez en toda la cadena.

Esta situación eleva el riesgo de contagio financiero entre eslabones productivos, donde el incumplimiento en un sector puede trasladarse rápidamente a proveedores y servicios asociados.

La vitivinicultura, bajo presión

La industria del vino también muestra signos de tensión. Bodegas de distintos tamaños enfrentan problemas de rentabilidad debido a la caída del consumo interno, costos dolarizados y dificultades de financiamiento.

En algunos casos, incluso se advierte que los costos de cosecha pueden superar el valor de la producción, lo que lleva a decisiones extremas dentro del sector.

Menor recaudación y más presión fiscal

El retroceso de la actividad económica impacta directamente en la recaudación provincial, especialmente en tributos ligados al consumo. En un contexto de menor dinamismo, los ingresos del Estado se ven limitados, lo que reduce el margen para políticas de estímulo.

Este círculo —menos consumo, menor producción y menor recaudación— profundiza las dificultades estructurales de la economía provincial.

Un golpe adicional: el aumento del gas

A este escenario se suma el impacto del recorte de subsidios al gas en zonas frías, lo que incrementará el costo de las tarifas en los próximos meses. En plena temporada invernal, el ajuste energético podría sumar presión adicional sobre los presupuestos familiares.

Entre la crisis y la inversión

Pese al contexto adverso, continúan registrándose proyectos de inversión privada en la provincia. Nuevos desarrollos comerciales y deportivos avanzan como apuesta de largo plazo, reflejando una dinámica dual: mientras amplios sectores enfrentan dificultades, otros actores siguen apostando al crecimiento.

La economía mendocina transita así un escenario de fuerte contraste, entre la contracción del consumo y la persistencia de inversiones puntuales en sectores específicos.