Por Jennifer Ibarra - Med. Vet.
Presidente de Fundación Cullunche
El gobierno provincial invierte millones de pesos al año en el área agropecuaria con aviones de lucha antigranizo, aviones para fumigarnos y fumigar los viñedos, fertilizantes, suplementos, etc y no puede ser que una supuesta plaga de catas, la cual no está estudiada porque aún no hay un relevamiento poblacional de estas aves y no hay estudios sostenidos en el tiempo porque no los han realizado y no han invertido ni un solo peso en ello, haga que el gobierno acuda desesperado a soluciones que nos retrotraen a 1963, al siglo pasado. Aprobaron en secreto y de la noche a la mañana, como acostumbran a hacer casi todo, la Resolución 420 por parte del ISCAMEN. Cabe destacar que en 2017 fue declarada plaga para algunos municipios, por parte de la DRNR y en ese momento solicitamos estudios poblaciones, estamos a 2020 y aún seguimos esperando.
Este ente se arroga una facultad que no le corresponde por lo que esta disposición podrá ser nula, pero es un tema que no analizaremos aquí. Solo muestra que hay ausencia del ente que debería estar a la cabeza de buscar una solución.
Hace casi 30 años el gobierno desde la Dirección de Recursos Naturales Renovables y pese a que desde Fundación Cullunche se lo advertimos y desaconsejamos, fomentaba el trabajo del “catitero” el cual era autorizado a extraer catas del medio silvestre para ser traídas y vendidas en la ciudad. Esto provocó el desplazamiento de gran número de aves al Gran Mendoza con las consiguientes fugas de las catas y el resultado es la situación que hoy tenemos. Los diferentes gobiernos han sido y son responsables de lo que hoy está sucediendo. A esto hay que sumarle que también son el resultado de desmontes, incendios y mal uso de la tierra y desertificación.
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No desconocemos la problemática de los productores y sabemos de sus pérdidas, pero hay mucha hipocresía en esto. Antes de echar la culpa a las catas de todos los males sería bueno reconocer y recordar que previo a esto o durante todo el proceso existen las heladas, el granizo, enfermedades, sequías, robos, estado ausente para encontrar más y mejores mercados y mejores precios para el producto; estado que no ayuda con suficiente asesoramiento, o a fomentar mejores prácticas agrícolas que generen nuevos y mejores mercados, una lucha antigranizo ineficiente, falta de mejores créditos, falta de un buen seguro agrario. A esto se le agrega uso y abuso de agrotóxicos, incendios, desmontes, mal uso de la tierra, tráfico ilegal, ya que se siguen vendiendo catas ¿y resulta ser que la cata verde es la causante de todos los males de los productores? Los cargos y la sentencia son injustos. Solo pedimos honestidad en el planteo.
La resolución 420 habla de acciones fitosanitarias y técnico administrativas que coadyuven a controlar el foco de la plaga en cuestión, procurando su control y erradicación. Y no dice en ninguna parte quién o cómo se hará.
Erradicación solo tiene un significado, entonces se permitirá matarlas. Entretengamos a los productores con espejitos de colores para que los miren y se distraigan y descarguen su enojo, dejando que maten animales, mientras tanto todos los problemas de fondo mencionados no se solucionan, y vendrá otro gobierno, que tampoco los solucionará. Esto traerá aparejado uso de agrotóxicos para envenenar a las aves y sus nidos, uso de armas, quema de nidos y tala de árboles. Hemos vuelto al 1963. En esta época la Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería la declaró plaga (y de esa resolución se han agarrado como garrapatas), y durante los años 1963 y 1964 pagó tres pesos por cada par de patas de catas y loros que los productores les entregaron, elevando el monto a cinco pesos hasta 1967. A partir de entonces dicho régimen de adquisición de patas quedó sin efecto.
Durante esos años cientos de miles de aves fueron masacradas con Endrin al 20% , fuego y bala, y no pudieron erradicarlas porque la especie tiene una tendencia a recuperarse. Natural e instintivamente trata de hacerlo.
Hay siete delegaciones de ISCAMEN en la provincia, Fac. de Cs. Agrarias, Veterinaria, INTA, carreras afines. ¿No pueden invertir algo de dinero en encargar a cualquiera de estas áreas estudios y ponerse de cabeza a investigar cómo manejarlas sin dañarlas? Y ninguna repartición del gran estado ha podido generar ninguna solución acorde al año 2020. Solo han podido lograr volver al siglo pasado. Vergonzoso.
No obstante les informamos que existe un método que es el uso de rayo láser para espantar a las aves, y además a cargo de una empresa mendocina. Ya que invierten millones de pesos al año, del dinero de todos los ciudadanos en contratación de avioncitos fumigadores y combate ineficiente del granizo (a la vista de todos) ¿por qué no contratan el servicio de rayo láser aunque sea como prueba piloto?
Con el gasto que genera la contratación de aviones, a lo largo de todos estos años, ya podrían tener todos los cultivos bajo malla antigranizo, lo cual también serviría como protección al ataque de las catas y otras aves. Y esto nos recuerda un proyecto de la Ing. Cristina Zuccardi quien en su momento propuso la fabricación de la malla en Mendoza, por supuesto, como era un proyecto lindo, para mano de obra local, nunca prosperó.
También les informamos, por si no lo saben, que el año pasado la municipalidad de Junín se arremangó y se puso a hace un trabajo serio por primera vez en la provincia hicieron un censo en su zona y luego contrataron una hidroelevadora. Descolgaron todos los nidos relevados en tiempo y forma. Esto retrasó la postura de las aves y redujo la población sin matar ni una sola ave. Cuando se quiere se puede. Esto debe ser sistemático y continuado en el tiempo, pero lo hicieron y lo probaron, nuestras felicitaciones a ellos.
La Resolución 420 solo es una solución del siglo pasado en pleno año 2020 y legalmente haremos lo que esté a nuestro alcance para contrarrestarla. La Resolución 420, firmada por el presidente del ISCAMEN, el Sr. Molero, es una resolución violenta, que genera violencia, más de la que ya hay; y por este motivo, porque los cargos y la sentencia son absolutamente injustos, no nos quedaremos quietos ni callados, seguiremos hablando por los que no tienen voz, seguiremos hablando por la fauna, flora y ambiente. Coherencia por favor. Y no es fundamentalismo, es sentido común, es empatía, es intentar dar ejemplo a los que nos siguen atrás y demostrarles que se pueden hacer las cosas de otra manera, de manera ÉTICA, sin métodos crueles para los animales no humanos con quienes compartimos el planeta, que son seres vivos sintientes.
Si no buscamos soluciones alternativas amigables, solo mostraremos que no hemos avanzado en nada ni como personas ni como sociedad y seguiremos generando violencia. Dejamos acá asentadas, nuestras propuestas.
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