El Gobierno implementó una nueva restricción cambiaria por 90 días con el objetivo de controlar lo que en el mercado se conoce como el “rulo”: una operatoria que consiste en comprar dólar oficial y luego venderlo en el mercado financiero (MEP o Contado con Liquidación) para aprovechar la diferencia de precios.
La suba del dólar MEP, impulsada por la liquidación de exportaciones con retenciones 0, encendió la alerta del Banco Central. Con más pesos circulando, las empresas y ahorristas encontraron margen para dolarizarse a través del financiero, ampliando la brecha con el oficial y generando un circuito de ganancias rápidas.

En números, este viernes la diferencia llegó a casi $90 por unidad: $1.350 para el oficial frente a los $1.440 que marcó el MEP. Esa brecha es la que alimenta el “rulo”, hoy en la mira del Gobierno.
Aunque el cepo para personas físicas se levantó en abril, las empresas ya estaban alcanzadas por este tipo de controles. La novedad es que ahora la restricción se extiende y se aplica de manera cruzada: obliga a elegir entre un mercado u otro, limitando la posibilidad de arbitrar entre oficial y MEP.

El trasfondo político también pesa. Pese al apoyo de Estados Unidos, el swap con China y los U$S 7.000 millones obtenidos por las exportaciones agrícolas, la incertidumbre de cara a las elecciones legislativas del 26 de octubre mantiene viva la desconfianza.
Para los analistas, este blindaje financiero apunta tanto a atravesar el proceso electoral como a contener la pos-elección, cuando el mercado suele reaccionar con más volatilidad.
