Por @dianacodina especial para Diario Mendoza
La semana pasada también contamos con la colaboración de Juliana Lopez (M.P. 1305). Pero en esta oportunidad aprovechamos los conocimientos de esta excelente profesional e influencer de salud (@jlnutricionista en Instagram) para generar varias preguntas en torno a un tema puntual: el hambre emocional ¿Cuántas veces hemos dicho tengo hambre sin realmente tenerlo? ¿Cuántas veces comimos por alguna emoción negativa como angustia o frustración o simplemente por aburrimiento? Para todas estas preguntas una respuesta simple, “hay estudios realizados que demuestran que muchas veces comemos por una emoción negativa y que la principal se llama ansiedad. Esta ingesta de comida es sin hambre fisiológico o real”.
El problema de la mayoría de las personas suele ser no lograr identificar esta situación y la realidad es que nuestro cerebro funciona de manera conductual con un sistema de compensaciones: me siento mal, como y así hasta que el cerebro entiende que esa es la salida. “Cuando una persona detecta que come por una emoción negativa es importante ser consciente de la emoción e identificarla. De lo contrario se puede generar una conducta repetitiva, entonces al surgir esta emoción nuevamente buscaré la misma salida, y es un círculo vicioso que conduce siempre a lo mismo”, aclara la Licenciada en nutrición Juliana Lopez. Además agrega que es importante aprender a escuchar nuestro cuerpo, comer de manera saludable y balanceada, hacer las 4 comidas y no olvidar que nuestra alimentación tiene que estar ligada al placer. La recomendación que siempre le hacemos a los lectores de Diario Mendoza es buscar ayuda profesional y comenzar un tratamiento asistido si sentís que estás adquiriendo conductas de alimentación negativas.
Para que esto sea aún más sencillo mirá las diferencias entre hambre real y hambre emocional en estas simples oraciones:
1 - El hambre real se presenta con una sensación localizada en el estómago, es progresivo, se resuelve con cualquier alimento, no debe ser de inmediato y es totalmente satisfactorio al terminar de comer.
2 - El hambre emocional se da de manera repentina por un determinado tipo de alimento (por lo general carbohidratos, ricos en grasas o sodio), debe ser de manera urgente y al terminar de comer aparece la culpa, el sentimiento negativo. La persona ingiere comida a través del picoteo y puede llegar a tener grandes ingestas en poco tiempo (atracón).
Si te sentis identificado en el punto dos Juliana Lopez te brinda algunos tips para tener en cuenta a la hora de enfrentar el hambre emocional.
Identificar la emoción y trabajar en ella
Implementar técnicas del mindful eating o alimentación consciente para disfrutar del sabor de los alimentos, disminuir la ansiedad o la emoción negativa y lograr un estado de conciencia frente a los alimentos.
Escuchar nuestro cuerpo.
Frente a una emoción negativa a veces es recomendable generar una situación de distracción. Hacer otra cosa, algo que nos guste, que nos entretenga y nada tenga que ver con la comida; dar un paseo, jugar con mi perro, vestirme, bañarme, poner música y cantar, bailar, hacer actividad física.
Nuevamente te recordamos que estas notas son sólo para brindar información y generar preguntas entre nuestros lectores. Generar disparadores para ver si nos estamos alimentando de manera saludable. Siempre es bueno consultar con un especialista y profesional de la salud para poder evacuar dudas más profundas. Si querés que Juliana Lopez te asesore podes escribirle en su perfil de Instagram @jlnutricionista. Nos vemos la semana que viene.
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