En el juicio que se sigue al exjuez federal Walter Bento, acusado de asociación ilícita y cobro de coimas, hoy continuaron declarando testigos que participaron en negocios con el magistrado y miembros de su familia. Uno de ellos fue la escribana Crivelli, quien habló de la venta de un departamento que pertenecía al juez por 140.000 dólares.
El extenso megajuicio contra el exjuez federal Walter Bento, acusado de liderar una asociación ilícita que se valía del cobro de coimas a cambio de beneficios judiciales, ingresó en una nueva y esperada etapa: el abordaje de los delitos patrimoniales por los que están imputados él y su familia.
Tanto Bento como su esposa Marta Boiza y sus hijos, Nahuel y Luciano Bento, están acusados por enriquecimiento ilícito y lavado de activos. Para la Fiscalía, son injustificables los incrementos patrimoniales que adquirió la familia desde el año 2005 hacia adelante, cuando Bento asumió su cargo como juez del Poder Judicial de la Nación.
Esto incluye la adquisición de propiedades de todo tipo, vehículos de alta gama y viajes recurrentes al exterior con gastos exorbitantes. Cabe señalar que los hijos imputados en la causa también son empleados judiciales.
En el caso del lavado de activos, la parte acusatoria asegura que se detectó conversión, transferencia y circulación en el mercado de “bienes provenientes de un ilícito penal con la consecuencia posible de que el origen de los bienes (originarios o subrogantes) adquiera la apariencia de lícito”.
En este contexto, llegó desde Buenos Aires el fiscal general de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), Diego Velasco, para sumarse de forma presencial al debate que encabeza el Tribunal Oral Federal N°2, presidido por la jueza Gretel Diamante.



