El pasado 19 de febrero, mientras se desarrollaba el paro nacional contra la reforma laboral, una integrante del colectivo travesti trans fue víctima de un ataque brutal en el centro de la Ciudad de Mendoza. Un hombre la interceptó en la vía pública e intentó asesinarla cortándole el cuello con un cuchillo. La víctima logró defenderse y escapar, y hoy se encuentra con vida "de milagro", según indicaron desde organizaciones del colectivo.
El hecho fue denunciado públicamente por la CLIK (Corriente por la Libertad, la Igualdad y el Kambio), que calificó el ataque como un delito de odio por identidad de género, y advirtió sobre el aumento de la violencia hacia la comunidad LGBTTIQNB+ en un contexto social marcado por discursos estigmatizantes. "No fue un robo ni un hecho de inseguridad común. Fue un ataque de odio transodiante", sostuvo Mario Vargas, sociólogo e integrante de la organización, en diálogo con este medio.
"Los discursos de odio tienen efectos prácticos"
Vargas remarcó que este tipo de agresiones no son hechos aislados, sino que responden a una violencia estructural que se reactiva en determinados contextos políticos y sociales. "Cuando desde las máximas esferas de poder se difunden discursos de odio, esos mensajes no son gratuitos. Habilitan a personas violentas a atacar, a creer que pueden hacerlo con impunidad. Y los cuerpos que se ponen siempre son los de nuestra comunidad", afirmó.
En ese sentido, señaló que expresiones públicas que criminalizan o deshumanizan al colectivo LGBTTIQNB+ terminan traduciéndose en insultos, golpes y ataques cotidianos.
La organización vinculó este clima de violencia con los discursos impulsados por el presidente Javier Milei y sectores políticos afines, a quienes responsabilizan por fomentar un escenario hostil hacia las diversidades.
Denuncia judicial y pedido de detención
Desde la CLIK confirmaron que ya se realizó la denuncia correspondiente y que la causa se encuentra en manos de la fiscalía, que hasta el momento ha tenido una recepción adecuada del caso. Sin embargo, remarcaron que el proceso recién comienza y que seguirán exigiendo avances concretos. "Mientras el agresor esté libre, todas estamos en riesgo. Es una persona peligrosa para toda la sociedad".
La identidad de la víctima se mantiene en reserva por su seguridad y por la gravedad de la situación. Desde el colectivo señalaron que se encuentra acompañada y contenida por la comunidad.
Un llamado a la sociedad
Además del reclamo judicial, la CLIK planteó una segunda demanda: interpelar a la sociedad sobre el tipo de convivencia que se está construyendo. "Queremos vivir en paz. Queremos una sociedad justa, donde nuestras vidas importen. La violencia no puede naturalizarse ni justificarse desde ningún discurso", concluyó el referente.
Desde la organización exigieron el cese inmediato de los discursos de odio, la investigación exhaustiva del ataque y la detención del agresor, al tiempo que reafirmaron la necesidad de sostener y defender los derechos conquistados por la comunidad LGBTTIQNB+.
