En un insólito episodio ocurrido en la mañana del 24 de diciembre, dos diplomáticos rusos que se encontraban en Buenos Aires protagonizaron un incidente durante un control de alcoholemia. El primer funcionario, que conducía un vehículo con patente diplomática, se negó a soplar el dispositivo de alcoholemia y, además, se encerró en su auto, lo que obligó a la intervención de la Policía de la Ciudad. Tras varios intentos fallidos de comunicación, los agentes escoltaron al conductor hasta la sede diplomática, ubicada en el barrio de Recoleta, donde se le realizaría el control y se le labraría un acta. El protagonista de la polémica fue identificado como Sergei Baldín, quien trabaja en la Embajada de Rusia y que, pasadas las 13, seguía atrincherado en su auto, pero a unos pocos metros de la embajada de Rusia.

Este procedimiento generó que Cancillería, en conjunto con el Ministerio de Seguridad, notificara al departamento de seguridad diplomática de la Policía Federal para garantizar que se cumpliera con la Convención de Viena. Los efectivos se encargaron de la seguridad del diplomático, mientras que las autoridades federales seguirán con el proceso legal correspondiente.

Al desconcierto de la Policía, se sumó otro caso muy similar, ya que minutos antes había realizado un control similar a otro diplomático ruso. Sin embargo, en este caso, el funcionario se mostró reacio a cumplir con el test de alcoholemia. Dos sucesos similares con minutos de diferencia, con dos diplomáticos rusos que también se negaron a seguir el procedimiento de control de alcoholemia correspondiente realizado en distintos puntos de la ciudad, lo que obligó a la Policía porteña a escoltarlos a ambos hacia la Embajada de Rusia. Las autoridades aclararon que, a pesar de la negativa, ambos diplomáticos no podrán evadir las sanciones que establece la ley.

