La investigación por el femicidio de Alejandra Cuevas (48) dio un paso clave esta semana. Una jueza dictó la prisión preventiva para Néstor Rábanos (37), el hombre señalado como su amante y acusado de prenderla fuego en un descampado de Las Heras en febrero pasado.
La resolución judicial fue tomada por la jueza María Alejandra Mauricio, quien rechazó los planteos de nulidad presentados por la defensa del acusado, validó las pruebas reunidas por la Fiscalía y resolvió mantener a Rábanos detenido mientras avanza la causa por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.
El fiscal Gustavo Pirrello fue quien solicitó la prisión preventiva a mediados de la semana pasada, argumentando que existen pruebas suficientes que vinculan directamente a Rábanos con el crimen de la mujer.

El vínculo y la noche de la desaparición
Una de las claves que tuvo en cuenta la magistrada para sostener la detención es la confirmación del vínculo sentimental entre Alejandra Cuevas y Néstor Rábanos. Se comprobó que ambos mantenían una relación íntima y que, incluso, la noche en que desapareció la víctima —el 31 de enero— intercambiaron mensajes y llamadas. "Te quiero dar muchos besitos, ¿dónde estás?", fue una de las frases que Alejandra le dijo al acusado en una de esas comunicaciones.
Además, se supo que la mujer ya había comentado a personas de su confianza que estaba agotada de su pareja y que tenía una relación con otra persona. Rábanos, según se comprobó, vivía justo al lado de la casa de la víctima. Esa misma noche, el esposo de Alejandra fue a encararlo tras enterarse del romance entre ambos.
Imágenes, movimientos y un historial de violencia
Otro elemento fundamental para la causa fueron las imágenes captadas por cámaras de seguridad. En las grabaciones tomadas en las inmediaciones del descampado del barrio Eva Perón, donde luego fue hallado el cuerpo, se observa a Alejandra Cuevas caminando junto a un hombre desde la noche del 31 de enero hasta la madrugada del 1 de febrero.
Si bien el rostro del acompañante no se distingue claramente, las características físicas coinciden con las de Néstor Rábanos. Esa evidencia visual fue clave para apuntalar la hipótesis fiscal.
A esto se suman los antecedentes del acusado. Según se detalló en la audiencia, Rábanos ya estaba siendo investigado en otras causas por hechos violentos en los que utilizó mismo modus operandi.
