Un hombre de 39 años, identificado como Tomás Moyano, murió este lunes 4 de agosto en el Hospital Central, luego de haber recibido un disparo en la cabeza en su vivienda del barrio Huarpes II de Godoy Cruz. El hecho ocurrió durante la madrugada del domingo, y la Justicia trabaja ahora para determinar si se trató de un accidente doméstico o si hay elementos que puedan modificar la versión inicial.
El caso quedó en manos de la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, quien lleva adelante una serie de peritajes fundamentales para esclarecer lo sucedido. Aunque por el momento la causa está caratulada como “averiguación hecho” y no bajo la figura de homicidio, se ordenaron medidas fundamentales para la investigación.

Cómo ocurrió el hecho
Según el parte policial emitido por la Comisaría 52ª, a las 03:31 del domingo ingresó un llamado a la línea de emergencias 911. El reporte indicaba que un familiar se habría disparado en la cabeza dentro de su domicilio. Personal policial se desplazó hasta el lugar, una vivienda del interior del barrio Huarpes II, donde encontró a Moyano inconsciente, con una herida de arma de fuego en el cráneo, más precisamente con orificio de entrada en el costado derecho.
En el lugar se encontraba su pareja, una mujer de 28 años identificada por sus iniciales como T. B., quien relató que Moyano estaba manipulando una pistola calibre .22 en el interior de una habitación cuando, de forma accidental, se le escapó un disparo. Aclaró que no había intención de autolesionarse. En la propiedad también se hallaba el hijo de Moyano, aunque estaba en otro sector al momento del disparo.
El hombre fue trasladado de urgencia al Hospital Central, donde ingresó en grave estado y quedó internado en la Unidad de Terapia Intensiva. Pese a los esfuerzos médicos, su condición se agravó con el paso de las horas y finalmente falleció este lunes.
A partir del fallecimiento, la investigación tomó una nueva dimensión. Si bien hasta ahora se sostiene la hipótesis de un accidente, la fiscal Lazo dispuso peritajes técnicos y análisis científicos para verificar la veracidad del relato ofrecido por los testigos.
La Policía Científica realizó un trabajo detallado en la escena del hecho, incluyendo estudios sobre la trayectoria del proyectil, la distancia desde la que se efectuó el disparo y la presencia de huellas dactilares o restos genéticos en el arma involucrada.
También se están tomando declaraciones testimoniales, en un intento por reconstruir los minutos previos al disparo y establecer si existen contradicciones o elementos que puedan alterar la versión inicial. El hecho de que haya habido al menos dos testigos en el lugar —la pareja de la víctima y su hijo— resulta clave para la línea investigativa.
