Un video transmitido en vivo por TikTok encendió nuevamente las alarmas sobre una modalidad de estafa organizada desde unidades penitenciarias y que ya tuvo consecuencias trágicas en el país. En la grabación, un joven realizaba una transmisión mientras, de fondo, se oía en tiempo real cómo otro hombre extorsionaba a una víctima haciéndose pasar por policía.
La escena dejó al descubierto el mecanismo de la maniobra. Personas privadas de la libertad simulan comunicarse desde una comisaría, utilizan vocabulario técnico propio de fuerzas de seguridad y reproducen sonidos que imitan radios policiales para dar mayor credibilidad al engaño. De esta manera, buscan intimidar a la víctima y forzarla a pagar dinero.

En la llamada se le hace creer al damnificado que pesa sobre él una denuncia penal por supuesto intercambio de imágenes con un menor de edad a través de una aplicación de citas. Los estafadores aseguran contar con datos personales y familiares, lo que incrementa la presión y el miedo.
El discurso incluye amenazas de detención inmediata o de enviar patrulleros al domicilio si la persona corta la comunicación. Incluso, durante la conversación se escucha cómo los implicados se coordinan entre sí, lo que evidencia que se trata de una maniobra organizada.
Según se desprende del audio difundido, el contacto inicial se habría producido mediante una app de citas, una vía frecuente en este tipo de delitos. Luego del supuesto intercambio de mensajes, los delincuentes exigen dinero a cambio de eliminar la conversación y frenar una denuncia inexistente.
Esta modalidad, conocida como sextorsión, ya provocó episodios dramáticos en la Argentina. Especialistas advierten que el impacto psicológico puede ser devastador, ya que combina vergüenza, miedo a consecuencias penales y temor a la exposición pública, factores que los estafadores explotan para concretar la extorsión.
