Diego Martínez, un joven de 25 años, perdió la vida el martes tras chocar violentamente su automóvil contra una cabina de peaje en el kilómetro 33.7 de la autopista Panamericana, a la altura de Pacheco. El trágico accidente fue registrado por las cámaras de seguridad, pero lo que impactó aún más a los seres cercanos a Diego fue lo que sucedió minutos antes del choque, cuando se dieron cuenta que el joven envió varios mensajes de despedida a su familia, expareja, Magalí Guerrero, y a su hijo Luka, de casi dos años, que dejaban entrever su desesperación y su aparente intención de poner fin a su sufrimiento.

En los mensajes de WhatsApp, Diego expresó su profundo dolor y pidió perdón a quienes más amaba. Diego le agradeció a su familia, y a su expareja por su hijo y le dedicó emotivos mensajes: "Subió estados donde se despedía de la familia, de mi y de su hijo. Escribió cosas puntuales de los hermanos, de sus papás diciéndoles que los quería. También que a mí me iba a amar toda la vida y que cuidara de mi hijo. Que iba a ser una excelente mamá como lo vengo siendo". Sin embargo, también le pidió perdón por no haber sido "la mejor pareja" y admitió que "no merecía nada de lo que me hizo pasar y que sin dudas merecía ser feliz y que lo iba a ser, pero no con él, aunque me iba a amar siempre y me pedía perdón de nuevo"

El joven también dedicó palabras conmovedoras a su hijo, Luka. "Te amo mucho, mi chiquito, y te voy a extrañar", escribió en uno de sus mensajes. "Te dejo esa hermosa sonrisa que me dabas cada vez que te veía", añadió, refiriéndose a los tiernos momentos que compartieron. El joven también le pidió perdón a su hijo por "no poder estar ahí", y le expresó su deseo de que se convirtiera en un niño "sano y súper inteligente".
Magalí, en diálogo con Clarín, explicó que Diego estaba atravesando un momento emocionalmente devastador: la reciente pérdida de su mejor amigo, la separación con ella, y problemas familiares, lo que lo había llevado a una profunda depresión. A pesar de que su relación había terminado de manera amigable en enero, la joven confesó que Diego nunca superó el luto por la muerte de su amigo y que, aunque comenzó terapia, abandonó el tratamiento poco después. "Le pegó súper mal la pérdida de su amigo. Le recomendé que hiciera terapia porque creía que tenía síntomas de depresión", explicó Magalí.

La madrugada del martes, Diego había enviado los mensajes a Magalí y a su familia, despidiéndose de todos, pero con especial énfasis en su hijo, Luka. "Cuidá a Lu (por Luka) y cuidá a tu hermana. Dale un re beso en el cachete de mi parte", escribió en uno de sus últimos estados de WhatsApp. Según Magalí, estas palabras se oyeron "como si estuviese llorando". Solo dos horas después de enviar estos mensajes, Diego impactó contra la cabina del peaje, perdiendo la vida en el acto. Las autoridades indicaron que viajaba a más de 100 kilómetros por hora y que, en el momento del choque, no había nadie en la cabina ni otros vehículos involucrados. El accidente dejó destrozos a su alrededor, con restos del vehículo esparcidos hasta 50 metros de distancia. El empleado de la cabina de peaje, afortunadamente, no resultó herido, ya que había salido minutos antes del impacto.


