Antes de enfrentar un juicio por jurados durante esta semana, el exsubcomisario Luis Edgardo Ramírez optó por confesar el homicidio de Matías Domínguez (26) en 2021 en Las Heras y fue condenado a tres años de prisión en forma condicional. Es decir, podrá cumplir la pena en libertad, ajustado a ciertas normas de conducta. La sentencia incluye la inhabilitación especial para el ejercicio de las funciones públicas por seis años.
El acusado-cesanteado de la fuerza- llegaba al debate popular bajo la imputación de homicidio agravado por la condición de sujeto activo y por el uso de arma de fuego, con exceso en el cumplimiento del deber. Arriesgaba de 1 a 5 años de cárcel, misma escala que mantuvo con la condena de hoy, por homicidio culposo. Afrontó todo el proceso en libertad.
La víctima murió en la mañana del 11 de junio de aquel año, en la esquina de Tres de Febrero y Lisandro Moyano, en el barrio Santa Teresita. A este muchacho le impactó un tiro en el pecho y, a pesar de que fue trasladado rápidamente al hospital Carillo, los médicos no pudieron salvarlo.
El hecho ocurrió luego de que un sospechoso fuera arrestado en la zona por tenencia de marihuana. Esta aprehensión generó bronca en la gente del lugar, que empezó a atacar a los efectivos que participaban del procedimiento.
Declarado el conflicto, los primeros policías recibieron apoyo y lanzaron postas de goma contra los revoltosos, que a su vez arrojaban piedras y diferentes proyectiles. En un momento el exsubcomisario, que ya estaba en la escena, accionó su arma reglamentaria y disparó. Este proyectil hirió a Domínguez y le quitó la vida en cuestión de minutos.
La investigación de la Fiscalía de Homicidios, a cargo de la doctora Andrea Lazo, permitió establecer mediante autopsia que el joven fue herido con una bala calibre 9 milímetros, tal como usa el personal policial.
En este contexto, fueron secuestradas todas las armas reglamentarias utilizadas por los efectivos durante los hechos, para cotejar con el proyectil que le extrajeron al fallecido. El análisis dio positivo con la pistola de Ramírez, prueba por la que fue imputado.
Casi cuatro años después, y sin pasar por un juicio por jurados, el acusado decidió confesar y pactó con la fiscalía y la querella su condena. El acuerdo lo homologó el juez Diego Lusverti.



