Este jueves, en una decisión que generó controversia y cuestionamientos, Argentina votó en contra de la resolución de la ONU para “intensificar esfuerzos en la eliminación de todas las formas de violencia contra mujeres y niñas”. El país sudamericano fue el único en oponerse, mientras que otros países con antecedentes de restricciones en derechos de género, como Irán, Corea del Norte y Rusia, optaron por abstenerse en lugar de emitir un voto negativo. En total, la resolución obtuvo 170 votos a favor, con 13 abstenciones y un solo voto en contra.

Sorprendentemente, Argentina también se desmarcó de Estados Unidos e Israel, países que suelen alinearse con su política exterior y que apoyaron esta resolución. Además, naciones donde los derechos de las mujeres enfrentan serios desafíos, como Afganistán, se ausentaron en lugar de oponerse, lo que incrementa la atención sobre la postura argentina.
La votación generó fuertes críticas dentro de Argentina. Legisladores de la oposición expresaron su indignación. Fernando Carbajal, diputado de la UCR, calificó el voto como un ataque a los derechos humanos esenciales y una “profunda vergüenza”. Karina Banfi, también diputada, señaló que el voto es una grave infracción a los compromisos internacionales del país en materia de derechos de género y vulnerabilidad digital.

Este suceso sigue a un reciente voto en el que Argentina fue el único país en oponerse a una resolución sobre derechos de pueblos indígenas. Ambas decisiones son las primeras bajo la dirección del nuevo canciller, Gerardo Werthein, quien reemplazó a Diana Mondino tras su polémico voto a favor de levantar el bloqueo a Cuba, en contra de Estados Unidos e Israel.
La administración de Javier Milei emitió una carta al cuerpo diplomático en la que rechaza políticas de la ONU que considera contrarias al "derecho a la vida, libertad y propiedad", enfatizando que los representantes de Argentina en el exterior deberán alinearse con esta doctrina o “dar un paso al costado”.
