En un gesto político inesperado, Estados Unidos y Venezuela concretaron este viernes 18 de julio un intercambio de prisioneros mediado por el presidente salvadoreño, Nayib Bukele. El acuerdo incluyó la liberación de 10 ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela y la repatriación de 252 venezolanos que habían sido deportados por EE.UU. a una prisión de máxima seguridad en El Salvador.

Por parte de Venezuela, además de los estadounidenses, se liberó a un grupo de venezolanos considerados presos políticos por Washington, aunque sin precisar el número. Mientras que EE.UU, devolvió a los 252 migrantes venezolanos que, según el gobierno de Bukele, estaban vinculados a grupos criminales como el Tren de Aragua, aunque organizaciones de derechos humanos denunciaron falta de pruebas.
Algunos de los venezolanos repatriados relataron a Telesur (televisión estatal de Venezuela) condiciones extremas en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador: "Estuvimos cuatro meses sin comunicación, secuestrados. Nos golpeaban y dormíamos sobre placas metálicas".

El canje sorprendió por el histórico enfrentamiento entre gobiernos ideologicamente opuestos. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reiteró que el acuerdo incluyó la liberación de opositores, mientras que Donald Trump —quien en el pasado tildó a Maduro de "dictador"— habría encausado las deportaciones bajo una ley de 1798 que permite expulsar ciudadanos de naciones "enemigas".



