El Gobierno nacional activó gestiones para llevar al Congreso el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), un paso clave dentro del acuerdo comercial con Estados Unidos. La intención oficial es avanzar con su tratamiento en la Cámara de Diputados durante abril, en medio de diferencias internas y presiones del sector privado.
Desde la Casa Rosada reconocen que el capítulo de propiedad intelectual es uno de los más sensibles del entendimiento bilateral. La discusión se aceleró en las últimas semanas por los plazos comprometidos con Washington y la necesidad de mostrar avances concretos en la agenda internacional.
Sin embargo, el tema genera tensiones dentro del propio oficialismo. Mientras algunos sectores consideran que el proyecto aprobado por el Senado en 1998 quedó desactualizado, otros sostienen que ese antecedente sigue vigente y que se debe avanzar sin reabrir todo el debate legislativo.

El tratado permitiría centralizar solicitudes de patentes a nivel internacional bajo la órbita de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, facilitando su validez en múltiples países. Para el Gobierno, se trata de una señal clave de apertura y alineamiento con la administración de Donald Trump.
En paralelo, el Ejecutivo ya avanzó con cambios regulatorios, como la actualización de aranceles del INPI y la eliminación de restricciones previas sobre patentabilidad farmacéutica. Estas medidas apuntan a adecuar el sistema local a estándares internacionales.
El mayor foco de conflicto está en los laboratorios. Mientras las empresas internacionales impulsan la adhesión al tratado, el sector local advierte sobre posibles impactos en los medicamentos genéricos y la competencia. Esta disputa atraviesa al oficialismo y suma incertidumbre sobre el futuro del proyecto en el Congreso.



