El Gobierno volvió a diferir la actualización completa del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, una decisión que implicó resignar ingresos fiscales por USD 2.326 millones a lo largo de 2025. El dato surge de un informe de la consultora Economía y Energía, que analizó el impacto de los ajustes parciales aplicados durante el año.
La normativa vigente establece que ambos tributos deben actualizarse de forma trimestral según la inflación, pero ese mecanismo fue suspendido en reiteradas oportunidades. En su lugar, el Poder Ejecutivo autorizó subas parciales y postergó el resto del ajuste para evitar un mayor impacto en el precio de las naftas y el gasoil.

Según el informe, solo en diciembre de 2025 la actualización incompleta del impuesto generó una pérdida de recaudación estimada en USD 173 millones, correspondiente a las ventas de combustibles de ese mes. Con ese resultado, el total anual de ingresos resignados alcanzó los USD 2.326 millones.
En ese último mes del año, el incremento autorizado fue de $17,4 por litro en naftas y $15,1 en gasoil, aunque los montos pendientes trasladados a 2026 son significativamente mayores. De acuerdo con los cálculos, el impacto efectivo promedio fue menor debido a exenciones impositivas, beneficios regionales y la incorporación obligatoria de biocombustibles.
La postergación no elimina la obligación de actualizar el impuesto, sino que traslada el ajuste hacia 2026. De hecho, el Gobierno volvió a autorizar una suba parcial en enero, lo que implica que la brecha acumulada sigue vigente. Según la consultora, esa decisión volverá a generar una merma en la recaudación, estimada en USD 147 millones, mientras se mantiene el objetivo oficial de contener los precios en surtidor a costa de menores ingresos para el Tesoro.



